Mentiras de corto vuelo

6 marzo 2012

En este blog nos interesamos fundamentalmente por la mentira y en las páginas de negacionistas del cambio climático hay mentiras suficientes para saturar a cualquiera.

Hay mentiras gordas, mentiras pequeñas, mentiras que se contradicen entre sí, mentiras enrevesadas y siempre una selección de datos rebuscados para intentar demostrarlas. Algunas de ellas son tan fáciles de desmentir como esa que afirma que los científicos alarmistas (o sea, casi todos) han estado sustituyendo el término “calentamiento global” por “cambio climático”. Se supone que ese paulatino cambio de conceptos implica que en realidad no hay calentamiento.

No hay más que consultar el Google académico buscando ambos términos y sale una gráfica por quinquenios como esta:

Se puede comprobar que no es cierto que uno esté sustituyendo al otro y que ambos términos son cada vez más usados.

Se ve que la idea es soltar muchas trolas a la vez para confundir a la gente. Cuando los pseudocientíficos intentan aturullar, lo más razonable es seguir una sola pista. Aunque algunas puedan dar cierto trabajo, la mayoría no llegan muy lejos.


Escepticismo y responsabilidad

3 noviembre 2011

Me resistía a poner un enlace a ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico porque en su publicación El escéptico digital había leído algún artículo que pretendía llevar el escepticismo más allá de lo razonable en lo que se refiere al cambio climático. Pero he encontrado que en 2009 Alberto Carmona escribió un buen resumen sobre lo irracional que es dudar a estas alturas del cambio climático antropogénico. Tanto como dudar de la eficacia de un paracaídas. Un punto de vista acertado sobre el debate más importante quer la Humanidad haya librado nunca.


Cómo vivir del negacionismo

26 septiembre 2011

La Universidad de Cagliary ha detectado en su contabilidad que existe un flujo de dinero proveniente de las petroleras del que se benefician algunos destacados negacionistas del cambio climático.

Una entidad denominada Amigos de la Ciencia y un profesor de ciencias políticas de la universidad controlaron un presupuesto de 507.975 dólares para actividades de divulgación de tesis negacionistas, elaboración de un vídeo y otros eventos con todos los gastos pagados para los participantes y jugosas minutas para los organizadores (100$ la hora). Además, la maniobra permite a las petroleras evadir impuestos porque, sobre el papel, se trata de donaciones a instituciones científicas.  Amigos de la Ciencia recibe generosas donaciones de Talisman Energy, una petrolera con sede en Alberta, que también paga a empresas de relaciones públicas (APCO Worldwide) para que, siguiendo un detallado y “estratégico” plan de comunicación, coordinasen las “cartas de expertos” en apoyo del video, obtuviesen cobertura de los medios de comunicación y promoviesen la publicación artículos de opinión favorables en los principales periódicos para promocionar el producto. Finalmente, una auditoría interna reveló que estos fondos estaban siendo utilizados para actividades políticas comprometiendo el nombre de la Universidad, que ha cortado relaciones con los supuestos “Amigos de la Ciencia”.

En Canadá el asunto ha despertado críticas severas en la prensa (esta y esta, por ejemplo) por el escaso control de la Universidad sobre este tipo de donaciones descaradamente subordinadas a intereses comerciales. La investigación continúa para aclarar posibles casos de “doble facturación”.
Entre los gastos se incluía un regalo de 541 dólares, junto con los gastos de viaje para la astrofísica norteamericana Sallie Baliunas, una negacionista “de lo que se le pida“.  Baliunas es conocida por un artículo polémico que cuestionó en 2003 el calentamiento global del siglo XX, co-escrito con Willie Soon, que ha recibido más de 1 millón de $ de​ Exxon -Mobil, el Instituto Americano del Petróleo e Industrias Koch que, según él, no influyeron en su investigación.
Parece que ser negacionista o calculadamente ambiguo sobre el tema puede ser rentable, a juzgar por las cantidades que se manejan. La Royal Society, la más prestigiosa institución científica de Reino Unido, estima que las inversiones de Exxonmobil destinadas a este tipo de cabildeo fueron de casi $ 3 millones en el año 2005  y, en una declaración pública sin precedentes, instó a la empresa a detener sus prácticas intoxicadoras en el mundo de la ciencia. La empresa dijo que de acuerdo, que no lo harían más… Pero por lo que se ve, el dinero del petróleo sigue fluyendo.

Científicos contra propagandistas: Dimisión del editor de una revista científica

14 septiembre 2011

En De Legos a logos me entero de que el editor de la revista científica Remote Sensing, Wolfgang Wagner,  ha dimitido a raíz de la publicación de un artículo de Roy Spencer en la revista. En el artículo de Spencer, como es habitual, selecciona intencionadamente datos estadísticos y usa tratamientos “sui generis” para demostrar que lo del calentamiento global es catastrofismo. El artículo se coló en la revista a pesar de no tener calidad suficiente y el editor considera que su deber es dimitir. Aquí traduzco y selecciono fragmentos de su editorial de despedida, donde da un ejemplo de libro de eso que se denomina integridad profesional. El caso demuestra que los científicos pecan de ingenuos porque creen que están discutiendo honradamente con científicos sobre datos y resultados cuando, en realidad, se trata de propagandistas políticos tramposos y demagogos muy bien asesorados por abogados y expertos en comunicación pública a sueldo de las petroleras.

El objetivo de las publicaciones científicas es alcanzar los más altos estándares de calidad, llevando a cabo una rigurosa revisión por pares, que se supone que debe ser capaz de identificar errores metodológicos fundamentales o declaraciones falsas. Desafortunadamente, como muchos investigadores del clima han señalado, el trabajo de Spencer y Braswell que fue publicado recientemente en Remote Sensing es conflictivo en ambos aspectos y no debería haberse publicado. Tras haber tenido conocimiento de la situación y tras el estudio de los distintos argumentos a favor y en contra, estoy de acuerdo con los críticos del artículo y, en consecuencia, dimito como Editor en Jefe de la revista.

Con este paso, también me gustaría para protestar personalmente por la forma en que los autores y otros escépticos del cambio climático han exagerado las conclusiones del artículo en declaraciones públicas (comunicado de prensa de la Universidad de Alabama, página personal del autor principal, la revista Forbes y Fox News, entre otros). Por desgracia, su campaña al parecer tuvo mucho éxito como lo demuestran las más de 56.000 descargas del documento completo en tan sólo un mes después de su publicación. Pero tratar de refutar el fenómeno del calentamiento global basándose en la comparación de un satélite en particular es estrictamente imposible. Además de ignorar todos los demás conjuntos de datos de observación (por ejemplo, la extensión del hielo marino disminuye rápidamente y los cambios en la flora y fauna) y muchos estudios (ofrece una lista de publicaciones) llega a conclusiones que simplemente son insostenibles a la vista de las evidencias.

Las opiniones políticas de los autores y sus objetivos, por supuesto, no descalifican el trabajo por sí mismas ni lo excluyen del proceso de revisión de la revista. El uso de datos por satélite para comprobar la funcionalidad de todo tipo de modelos geofísicos, es una parte muy importante de nuestro trabajo. Pero no se debe hacer en forma aislada por los científicos de teledetección. La cooperación interdisciplinaria con los modeladores es necesaria para entender dónde y por qué se apartan de los modelos los datos por satélite. En este aspecto, el proceso de revisión del artículo de Spencer y Braswell no cumplió su objetivo.

El jefe de redacción seleccionó tres científicos de alto nivel de renombradas universidades de los EE.UU., cada uno de con impresionante número de publicaciones. Sus comentarios tenían, aparentemente, la suficiente calidad técnica y sugirieron una “revisión mayor”, una “revisión menor” y uno de ellos propuso “aceptarlo como está”. Los autores revisaron su artículo de acuerdo con las observaciones formuladas por los evaluadores y, en consecuencia, el miembro del comité editorial que se encargó este trabajo aceptó el artículo (y, de hecho no podía haber hecho otra cosa). Por lo tanto, desde un punto de vista puramente formal, no hubo errores en el proceso de revisión. Pero, según el caso se presenta ahora, el equipo editorial involuntariamente seleccionó tres revisores que probablemente comparten algunas ideas escépticas de los autores. Esto por sí solo no implica que el proceso de revisión de este documento fuera erróneo.

En ciencia, la diversidad y la controversia son esenciales para el progreso y por lo tanto es importante que las diferentes opiniones se escuchen y se discutan abiertamente. Por lo tanto, los editores deben tener especial cuidado en que las opiniones minoritarias no se supriman. Si un artículo presenta interesantes argumentos científicos, aunque sean controvertidos, debe ser publicado. Esta fue mi primera respuesta después de haber tenido conocimiento de este caso en particular. ¿Por qué, después de un estudio más cuidadoso de los argumentos a favor y en contra, he cambiado mi opinión inicial?

El problema es que estudios comparables publicados por otros autores ya han sido refutados en discusiones abiertas y en varias publicaciones científicas, un hecho ignorado por Spencer y Braswell en su artículo y no recogido por los revisores. En otras palabras, el problema con el artículo de Spencer y Braswell no es que defiendan una opinión minoritaria (más tarde lamentablemente exagerada en los medios de comunicación), sino que esencialmente ignoran los argumentos científicos de sus oponentes. Este último punto se descuidó en el proceso de revisión y este error me ha llevado a la decisión de dimitir como editor en Jefe para dejar claro que la revista Remote Sensing se toma el proceso de revisión muy en serio.

Wolfgang Wagner. 2011


Cuando la educación es un estorbo

1 junio 2011

Los irresponsables climáticos son unos personajes que con argumentos entresacados de aquí y de allá, unos reales, otros tergiversados y otros, simplemente mentira, intentan convencernos de que “hasta que la certeza no sea absoluta es mejor o hacer nada”. Generalmente son personas que nunca se habían interesado por la ciencia hasta ahora. Hay abogados, economistas, periodistas, escritores de best-sellers, pero el tipo que más abunda es el propagandista facha, cuyo tema habitual era la política, que ante las dificultades técnicas del asunto del clima se dedica a copiar de aquí y de allá sin entender la mitad de lo que dice, sin conocer el método científico (asunto por el que sigue sin sentir la más mínima curiosidad) y entresacando frases y datos que hagan surgir la duda, que es de lo que se trata.

Este tipo de personajes pueden llegar a indignar a un santo y, sobre todo a un climatólogo, harto de trabajar con el máximo rigor para que un cantamañanas semianalfabeto le llame conspirador. En esas circunstancias la educación es un estorbo.


La revolución científica de la semana

9 febrero 2011

Gorshkov y Makarieva en un descanso de la Revolución

 

Los blogs negacionistas del cambio climático consiguen atraer visitas a base de anunciar cada tres semanas “un gran descubrimiento que revoluciona toda la ciencia del clima”. Así viene sucediendo desde que funcionan y siempre hay gente que pica y se lo lee. Exactamente igual que cualquier medio sensacionalista, o como los dos farsantes que hace un par de semanas anunciaban de nuevo la fusión fría. Lo que no suele hacer nadie es un seguimiento para, pasado un tiempo, ver en que quedan todos esos descubrimientos revolucionarios.

El asunto de la revolución Makarieva fue presentado así, como una revolución que ponía patas arriba toda la ciencia climática. Nada menos que el hallazgo de “la verdadera causa del viento”, que según parece el resto de la ciencia ignoraba. Lo publicó con su colega Gorshkov en 2007 en Physic Letters, una revista de impacto medio-bajo (en el lugar 35 entre las revistas del tema, según el índice SJR). Han pasado cuatro años y, de momento su trabajo sólo ha sido citado por dos científicos aparte de ella misma. Algunos artículos sobre climatología publicados el 2007 llevan ya más de 500 citas de otros autores, así que la revolución va despacio.

El artículo dice que cuando se condensa la humedad del aire, el volumen de vapor de agua que desaparece crea un descenso local de la presión (hay un gas, el vapor de agua, que “se va” de la mezcla), y que eso es lo que provoca el viento. Dice que el efecto es importante en zonas donde la vegetación o los aerosoles provocan la condensación y que nada de esto ha sido tenido en cuenta por los climatólogos.

La autora presentó un artículo que insistía en el tema para Atmospheric Chemistry and Physics, una revista de mucho mayor impacto (4º entre las revistas de climatología) que, finalmente ha sido rechazado. La discusión entre expertos está disponible en la red porque gracias a la propaganda negacionista, toda la investigación climatológica se encuentra bajo sospecha. La conclusión final del editor es que el artículo no tiene calidad suficiente como para su publicación. El artículo fue revisado, entre otros, por Judith Curry, que dice que le parece bien que se publique, con su habitual razonamiento ingenuo de “es una mierda, pero hay que escuchar a todo el mundo para que no digan que estamos en la torre de marfil”. Los irresponsables climáticos pueden leerse sus comentarios al artículo para valorar hasta qué punto estamos ante una revolución. Para resumir, Curry y otros climatólogos y meteorólogos dicen que el asunto no tiene importancia cuantitativa. Porque, pensemos, si tan importante es ¿como es que los meteorólogos son capaces de preveer los cambios en la fuerza y velocidad del viento con bastante exactitud sin tener en cuenta el “colosal descubrimiento” de Makarieva? Una página tan consultada como Windguru (imprescindible para los aficionados al windsurf) lleva años haciendo previsiones muy buenas basándose en modelos que no han tenido en cuenta para nada la aportación de Makarieva. ¿Cómo es posible que acierten, si ni siquiera conocen la verdadera causa del viento?

La solución del enigma es que el efecto de la condensación es mínimo y despreciable a efectos prácticos. Sinceramente, era difícil creer que los expertos en física del aire no hayan reparado en algo tan elemental. Pero además, esto es una cuestión de habas contadas. Si el efecto es importante, el que lo incluya en sus modelos obtendrá predicciones mejores y habrá triunfado. Los científicos que modelan el clima (y los del tiempo atmosférico) conocen el efecto, pero saben que no tiene importancia. Y estoy convencido de que lo saben porque yo mismo, con ayuda de la física y química que aprendí en Secundaria, acabo de hacer el cálculo:

En este párrafo hago algunos números. Los alérgicos pueden saltárselo. En efecto, si un m3 de aire con un, pongamos, 80% de humedad relativa (13’8 g de agua/m3) pasa, por efecto de la condensación, a tener un 60% (10.4 g/m3) hay 3.4 g de agua que pasan de vapor a forma líquida. Como el líquido prácticamente no ocupa volumen, se supone que debe disminuir la presión. Para las cifras que he dado, la pérdida de volumen sería de 4,23 l, el volumen de 3.4 g de vapor de agua a 20º y presión atmosférica. Recordad la química del instituto, un mol (18 g) ocupa 22,4l. Eso, en un m3 es un cambio de presión de 4’3 milibares (mb). Podemos calcularlo de otra manera: De los 1013 milibares de la presión atmosférica, que es el peso del aire sobre nuestros hombros, unos pocos corresponden al vapor de agua. La humedad relativa se puede expresar como presión parcial. Es una parte pequeña y depende de cuanto vapor de agua haya en el aire, puede llegar a ser de un máximo de 23 mb si la humedad relativa es del 100% (a 20ºC), 18.7 mb para un 80% y 14 mb para un 60%.  18.7 – 14 = 4.7. En resumen, calculado de dos maneras diferentes, salen menos de 5 milibares. Sin embargo, para los que también se acuerden de la física del instituto, un cambio de fase implicaba una cesión de energía. Si el agua se condensa, es porque cede calor a su entorno, que en buena parte acaba pasando al aire, y cuando un gas se calienta, se expande, provocando un aumento local de presión. La condensación de los 3,4g eleva en 6,8 ºC la temperatura de nuestro metro cúbico, lo que supone unos 100 milibares de aumento de presión. En resumen un efecto mucho más importante y de signo contario al supuestamente descubierto por Makarieva.

Por supuesto, no hace falta decir que Makarieva se considera víctima de una persecución, censura y no sé cuántas cosa más y los blogueros negacionistas la jalean como la heroína de la temporada. Esto demuestra que hacer la discusión abierta al público no sirve de nada. Los conspiranoicos no tienen capacidad para seguirla, pero siempre se consideran legitimados para opinar.

Para poner un ejemplo, es como si alguien se diese cuenta de que los aviones, al tener un volumen determinado, experimentan un empuje hacia arriba igual al peso del aire desalojado. El principio de Arquímedes, vamos. Seguidamente, nuestro héroe científico se percata de que los ingenieros aeronáuticos no lo tienen en cuenta en sus cálculos (o eso le parece a él). Así que el hombre se lanza a la controversia: ¡Revolución científica! no se está teniendo en cuenta un fenómeno que podría explicar por qué los aviones vuelan.

La historieta es cómica y, por supuesto, completamente ficticia. Pero eso es porque los ingenieros aeronáuticos no tienen los enemigos que tienen los climatólogos.


El cambio climático va a ser positivo

19 enero 2011

Cuando leo la frase a algún friki del negacionismo me sobrecoge comprobar lo lejos de la realidad que llegan a situarse los fanáticos. Supongo que Internet ayuda, porque los fanáticos se leen unos a otros y, viéndose acompañados, se creen que no están tan locos.

Aquí tenemos el efecto de la ola de calor este verano en Rusia en la producción de trigo: La previsión de la FAO es que no llegue ni a un 25% de la de 2009. Afortunadamente fue en Rusia, si hubiera sido en Norteamérica ¿alguien se atreve a predecir las consecuencias? (me refiero a alguien informado, claro).

Y lo que ha pasado con la producción de arroz en Pakistán por culpa de las inundaciones. De nuevo el informe de la FAO. Como veis, cito a organismos competentes y responsables en la materia. Nada de páginas frikis.

El informe es preocupante en muchos aspectos. Vuelve la escasez de granos básicos ayudada, entre otras cosas, por la histeria de los gobiernos que restringen las exportaciones. Hay medidas drásticas que ningún gobierno se atreve a tomar. Parece que hay especies y sistemas de cultivo que se tendrán que cambiar, pero cambiar ¿a qué? Por otra parte, cambios de esas características son costosos y lentos. Mientras tanto, la población humana sigue aumentando.


Comprando al General Tapioca

27 noviembre 2010

Es oportuno recordar que la industria petrolera mantiene fuertes lazos con el poder, con los ejércitos y con la industria armamentista. De vez en cuando ha sido necesario promover guerras para hacerse con campos petrolíferos o para garantizar el suministro, por ejemplo la guerra del Chaco, que comenzó en 1932 entre Bolivia y Perú. Fue una guerra de encargo que organizaron las petroleras para hacerse con una zona, el desierto del Chaco, en la que creían que había petróleo. Hasta Hergé, tan católico y colonialista, denunció aquella guerra sucia del capitalismo que costó 90.000 muertos. La guerra de Irak sólo ha sido el penúltimo ejemplo de esta fructífera unión entre petróleo, armas y política. Si se da la necesidad, se inventan conflictos fronterizos, se sobornan presidentes y se inventan armas de destrucción masiva o lo que haga falta.

Sin embargo los tiempos han cambiado y ahora es necesario ser un poco más sutiles en los métodos. Además de las habituales visitas a políticos y militares conviene editar revistas científicas y organizar congresos de expertos afines que desmientan, o por lo menos siembren la duda, sobre el cambio climático. Si no les importa matar a miles de de iraquíes imagínense lo poco que debe importarles calumniar o comprar científicos. Necesitamos a Tintín.

90.000 muertos... y al final no había petróleo

 


El catecismo negacionista

13 noviembre 2010

Martin McKee, epidemiólogo del London School of Hygiene and Tropical Medicine ha identificado seis tácticas comunes en todos los movimientos negacionistas. No es que esté sugiriendo que exista un manual , pero es fácil comprobar que existen elementos comunes en todo ese tipo de discursos. En la wikipedia las reducen a cinco estrategias. La lista original se puede consultar aquí.

Se puede resumir en:

  1. Alegar que todo es una gran conspiración, que se ha llegado al consenso por vía de la colusión y no por la acumulación de evidencias.
  2. Falsos expertos. Sirve cualquiera: gurús del tiempo (Corbyn), escritores de best-sellers (Crichton), lords excéntricos (Mockton)… Todos se autotitulan expertos.
  3. Cherry-picking o elección sesgada de la muestra: exagera la importancia de lo que parezca respaldar tu posición e ignora el resto. “Este invierno ha hecho mucho frío en mi pueblo” constituye para algunos una prueba contra el cambio climático.
  4. Exigir a la ciencia niveles de calidad imposibles: Argumentar que la evidencia no es suficiente. Cuando los científicos consiguen mejorar la fiabilidad de sus predicciones, entonces se le exigen previsiones aún más precisas.  Es lo que se llama mover la portería.
  5. Uso de razonamiento falaz: Hitler se opuso al tabaquismo, por tanto las medidas contra el tabaco son fascistas.
  6. Duda manufacturada. Crear la falsa impresión de que existen bandos enfrentados en el terreno científico. Insistir en ver las cosas desde “ambos lados” (es lo que intenta hacer Judith Curry, por ejemplo).  Intentar mover a los desinformados (básicamente los periodistas) hacia un punto intermedio.
  7. Victimismo y manía persecutoria. Considerarse víctimas de la censura cuando sus argumentos “disidentes” son rechazados. Así, los seguidores del diseño inteligente se consideran censurados porque los científicos rehuyen los debates públicos. En realidad los creacionistas están aplicando el punto 6 y los científicos hacen bien en no debatir públicamente. Considerarlos unos oponentes legítimos sería darles una consideración científica que no se merecen.

En Youtube puede verse como unos señores, con aspecto de cultos universitarios tratan de convencer a un señor que afirma que la Tierra es plana porque lo dice el Corán (es verdad). Para mí se trata de una torpeza entrar en un debate como ése. El único resultado va a ser que el friki negacionista va a tener un poco más de propaganda con la quizá consiga convencer a algún chiflado como él y, tal vez, vender algún libro, salir más en la tele…


Contra los osos polares

21 octubre 2010

No, no es verdad. Estoy a favor de los osos polares. Son muy fotogénicos y están sufriendo el calentamiento, pero el oso polar es un omnívoro oportunista y no es el mejor indicador de los cambios en el ecosistema. De la misma manera que para saber el estado de conservación de un bosque no es buena idea fijarse en la población de jabalíes (los jabalíes pueden vivir de las basuras), sino de especies más íntimamente ligadas al bosque y que sólo pueden vivir en él (el urogallo, por ejemplo). Si los osos consiguen adaptarse a un Ártico sin hielo alimentándose de las basuras, a alguno de esos descerebrados negacionistas se le encenderá la bombilla y dirá:¿véis como no pasa nada con los osos polares?

Existen otras especies que no se adaptan tan fácilmente y en las que resultan más inequívocos los efectos del calentamiento del ártico: por ejemplo  el Narval y otros cetáceos. Y no sólo la afuna ; los inuit también se ven afectados. Más los más pobres, naturalmente, porque son los que más vinculados están con el ecosistema.


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