
El Yeti escabulléndose por el hiperespacio
Salvo alguna honrosa excepción en los medios escritos, la divulgación científica es escasa y de poca calidad en nuestro país. En EEUU existen algunos (pocos) programas de televisión en los que científicos y divulgadores denuncian las falsedades de los paranormales, pero el líder de audiencia sigue siendo el Discovery Channel, que destaca por su poca seriedad en asuntos científicos. Aquí, en España, Iker Jiménez, un autodenominado “periodista de investigación”, sigue manteniendo su audiencia a pesar de haber cometido meteduras de pata memorables.
Entre la nueva hornada de periodistas hay algunos que, en vista del éxito y del poco esfuerzo que supone, piensan dedicarse a divulgar “ciencia heterodoxa”. Es preocupante porque los que construyen la verdad de consumo para las masas son ellos y son los responsables de que las creencias pseudocientíficas estén tan extendidas. Uno de estos nuevos comunicadores me pide que divulgue su página, en la que resume su tesis de grado en comunicación social (Universidad de Rosario, Argentina). La cosa va de una gran revolución científica que explicará la telepatía y las experiencias próximas a la muerte gracias al hiperespacio, o sea, a una (o más) dimensiones extra. Los interesados en comprobar el nivel de las tesis en esta universidad (dice que fue puntuada con un 10) pueden consultar aquí la página de marras.
La hipótesis en la que se fundamenta el trabajo es innecesaria y falsa. Además, tampoco es una contribución original. El recurso a la quinta dimensión es moneda corriente entre los defensores de lo paranormal desde hace mucho tiempo. Las dimensiones extras son el camino que emplean los extraterrestres para venir a la Tierra, es el territorio del viaje astral y se ha usado para explicar por qué el Yeti es tan escurridizo. También podría ser la explicación de por qué a veces huele raro.
La hipótesis es falsa:
Las dimensiones extra son un buen recurso teórico para solucionar los problemas con los que se encuentra la Física a escala muy pequeña o muy grande, pero no tienen relevancia para nuestra vida como organismos en la Tierra. De ser así, percibiríamos esas dimensiones extra porque resultaría adaptativo (nos permitirían encontrar el alimento o huir de los depredadores con más eficacia). Pero la evolución no ha creado el órgano para percibir la cuarta (o la quinta) dimensión porque en nuestra escala, esas dimensiones extra no aportan nada significativo a nuestra percepción del entorno.
Stephen Hawking se resiste a creer en la quinta dimensión y afirma que “todavía no tenemos ninguna observación que requiera dimensiones adicionales para ser explicada”. Se ve que el muy ignorante no sabe nada de telepatía ni de experiencias en el umbral de la muerte, a pesar de que los libros que explican esas cosas se venden en todos los kioskos.
Pero, sobre todo, la hipótesis es innecesaria:
En cierto modo es como buscar un mecanismo que explique cómo la posición de los planetas en el momento de nuestro nacimiento condiciona nuestro carácter y nuestro destino. No hay ninguna necesidad de buscar tal mecanismo porque los astros NO influyen ni en nuestro carácter ni en nuestro destino, como es fácil de demostrar.
Explicar la telepatía y las supuestas experiencias extracorpóreas de los pacientes en muerte clínica con la extradimensionalidad tampoco es necesario. Los experimentos en telepatía no han proporcionado resultados reproducibles. La significación estadística de los resultados del grupo Ganzfeld, el estudio más famoso, es baja (encuentran un 30 o 31% de aciertos cuando al azar deberían ser un 25% y no queda garantizado que la desviación no se deba a errores en el diseño del experimento (pistas inconscientes dadas por los científicos a los voluntarios, o algo peor). Y la prueba es que, si tan demostrada está desde los años 80, ¿por qué no hay nadie enseñando telepatía en la Universidad? Casi treinta años me parecen suficientes para desarrollar una técnica.
Las experiencias en torno a la muerte clínica (NDE) se basan en una selección de las historias más favorables y no proceden de experimentos controlados. Nadie puede asegurar que no se trata de falsas memorias construidas por el paciente en su despertar. El tema es interesante y merece algo más de atención. Procuraré informarme y escribiré algo en breve.
Los típicos sesgos e interpretaciones intencionadas de la pseudociencia son suficientes para explicar esos fenómenos: pensamiento selectivo (Cherry picking), auto-engaño, falacia post-hoc, validación subjetiva, además de ilusiones y desviaciones cognitivas y perceptivas como la apofenia, sesgo confirmativo, acción ideomotora, pensamiento mágico, pareidolia…
Añadamos a eso las falacias en el razonamiento, como premisas falaces, falsos dilemas, argumentum ad ignorantiam y tendremos más que suficiente para desmontar la mayoría de los fenómenos paranormales. Ésa sí es una hermosa tarea para un comunicador con vocación de servicio a la sociedad. Seguiremos esperando que aparezca alguno.







