En defensa del prepucio

La circuncisión avanza en África. Se ha corrido la voz de que protege del SIDA, y efectivamente es así, pero nunca protegerá mejor que un preservativo bien utilizado.

La circuncisión es una práctica bárbara que tiene por objeto insensibilizar al hombre, convertirle en un máquina penetradora de piel curtida. Se trata de convertir el pene en un leño torpe, sin más matices, válido solo para un mete-saca ininterrumpido lo más largo y brutal posible. Es lo ideal para los que tienen esa patética visión de la sexualidad. El embrutecedor estereotipo masculino que produce hombres fanfarrones, pero tan inseguros que buscan vírgenes para casarse. La circuncisión los ha convertido en manubrios y, de paso, a sus mujeres en agujeros que soportan sus embestidas.

Además, existen riesgos apenas valorados. La circuncisión se practica en ceremonias religiosas sin las debidas condiciones higiénicas. Faltan estadísticas que nos cuenten a cuántos varones les quedan secuelas por culpa de esa injustificable amputación. Porque se trata sencillamente de una amputación en una de las zonas más sensibles del cuerpo que debería prohibirse como se prohibe la ablación del clítoris. Se pierde buena parte de la capacidad lubricante del glande, pero fundamentalmente se produce una pérdida de la sensibilidad que hará muy insatisfactorio el uso del preservativo. El hombre circuncidado es más reacio a utilizar el preservativo porque su glande se ha convertido en un pedazo de piel curtida y cuando lo utiliza se siente como si se metiera en la cama con botas.

Información médica sobre la circuncisión en http://www.straffon.org/

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3 respuestas a En defensa del prepucio

  1. Confusio dice:

    No, no son bobadas. Es una intervención abusiva y después nadie te devolverá la sensibilidad perdida. Busca un buen profesional que te opere correctamente la fimosis e infórmate de las prácticas para corregir la eyaculación precoz…Y no confundas ética con estética.

  2. Rafa dice:

    Esto son bobadas, mi fimosis me impide tener relaciones de forma placentera, es más no disfruto de mis relaciones, estoy pendiente de cosas que seguro que pocos lo están, si no es el dolor, es la precocidad…es cuanto pueda me hago la circunscisión. Tengo miedo, bueno un poco si, pero no lo hago solo por mejorar las relaciones sexuales, sino también por temas higiénicos y por la incomodidad que ésta supone. Me da exactamente igual lo que digan en el artículo, cuyo tema central es la ética del miembro viril del hombre, solo me gustaría saber si tiene fimosis el redactor del articulo, porque desde fuera, todo es más fácil.

  3. Me adhiero palabra por palabra salvo en el eslógan que tratándose de prepucios, da cierta sensación de marcha atrás y es que, paradójicamente, el grito debería ser ¡retiráos! ¿no? digo yo, no sé. Bueno, besos en el prepucio.

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