Temibles vacunas

Hay dos tipos de enemigos de las vacunas: los más radicales explican a quien quiera escucharlos que las vacunas son falsos medicamentos. No previenen ningún tipo de enfermedad y su efecto sobre la salud de las poblaciones es una patraña inventada con propósitos comerciales y de control político. Dicen que en realidad ha sido la higiene y la mejor alimentación la que ha acabado con la mayoría de enfermedades contagiosas.

Con este tipo de personas no se debe discutir nunca públicamente. De la misma manera que no se debe aceptar nunca un debate con un friki del diseño inteligente ni con uno de ésos que dicen que la Tierra es cóncava. Jamás nadie será capaz de convencerlo y la conclusión que sacará mucha gente del debate (los periodistas negligentes, por ejemplo) es que los expertos están divididos: unos piensan que la Tierra es redonda y otros que es cóncava. Por eso Dawkins no discute nunca con creacionistas.

Hay otros críticos de las vacunas que se mueven en un plano más razonable: las vacunas son peligrosas por sus efectos secundarios. Para resumir diremos que sus sospechas apuntan sobre todo a ciertos aditivos que llevan las vacunas: los adyuvantes. Estas sustancias, que pueden ser de varios tipos, están ahí para potenciar la respuesta inmunitaria. Sin ellos serían necesarias muchas más dosis de vacuna para conseguir inmunización. Repasemos uno de los más famosos, el escualeno. Es un lípido que se encuentra de forma natural en nuestro organismo y en algunos aceites, como el de oliva, por ejemplo. Se emplea en forma de emulsión en las vacunas contra la gripe A y otras gripes. Es el temible adyuvante MF59.

Desde la Guerra del Golfo de 1991 se ha venido describiendo un enfermedad multisintomática que afecta a los veteranos del conflicto, el síndrome de la Guerra del Golfo (GWS en ingés). Uno de los múltiples agentes sospechosos es el escualeno, que se supone que estaba presente en una vacuna contra el antrax que se les adminstró. El daño se produce porque el sistema inmunitario supuestamente reacciona contra el escualeno y se produce una respuesta autoinmune contra nuestro propio escualeno. Se ha examinado la relación entre los anticuerpos al escualeno y los síntomas crónicos descritos en trabajadores de la US Navy (Seabees), n = 579. Un 30.2% fueron desplegados en el Golfo, el 7.4% sufren algún tipo de dolencia, y el 43.5% dieron positivo para los anticuerpos del escualeno. Son muchos porque parece que a medida que envejecemos vamos creando anticuerpos para ésa y otras moléculas que están presentes en nuestro organismo. No se encontró asociación entre anticuerpos y la dolencia. La causa del GWS sigue sin aclararse, pero puede descartarse la respuesta inmunitaria al escualeno. El artículo es de investigadores del ejército y de la Universidad de California.

Es lo único que he encontrado respecto a la presunta peligrosidad del escualeno. Lo que sí hay son artículos que tratan de la eficacia y seguridad del escualeno como adyuvante.

En estudios preclínicos, el adyuvante MF59 mejoró la protección contra el virus de la gripe y redujo significativamente la carga viral pulmonar en ratones infectados. En humanos es un adyuvante seguro que mejora la inmunización de las vacunas de la gripe en ancianos y adultos con enfermedades crónicas. MF59 propicia la resistencia cruzada contra otras cepas del virus diferentes a la inoculada. La vacuna que contiene el adyuvante reduce el porcentaje de hospitalización por neumonía, enfermedad cardiovascular y cerebrovascular en ancianos. Hay una revisión sobre éste y otros adyuvantes  en el número 6-5 de Expert Review of Vaccines.

Este último artículo se lo dedico a la hermana Teresa Forcades porque dos de sus firmantes son de la Universidad Católica de Lovaina (quizá hayan coincidido en algún retiro espiritual). Usan una emulsión (oil-in-water emulsion) como adyuvante, como el  MF59, en una vacuna contra la gripe aviar. Es un interesante artículo con el que se puede aprender de primera mano cómo se prueba una vacuna en humanos. Os recomiendo bajar el pdf, allí podréis ver que en la esquina inferior izquierda de la primera página sale esta nota:

Es una declaración de los posibles intereses que los investigadores podrían tener y que, si no fueran honrados, podrían llevarles a falsear los resultados. Mecanismos de control cada vez más necesarios porque la investigación es muy cara y no funciona sin patrocinadores. Los que realizan metaestudios (estudios sobre varios artículos que tratan el mismo asunto) valoran positivamente este tipo de advertencias. Sería estupendo que los periodistas o los políticos hicieran lo mismo. Nos llevaríamos sorpresas.

En mi opinión es una prueba de que la actividad científica está muy por delante en fiabilidad, honradez y cooperación a cualquier otra actividad humana.

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