La revolución científica de la semana

Gorshkov y Makarieva en un descanso de la Revolución

 

Los blogs negacionistas del cambio climático consiguen atraer visitas a base de anunciar cada tres semanas “un gran descubrimiento que revoluciona toda la ciencia del clima”. Así viene sucediendo desde que funcionan y siempre hay gente que pica y se lo lee. Exactamente igual que cualquier medio sensacionalista, o como los dos farsantes que hace un par de semanas anunciaban de nuevo la fusión fría. Lo que no suele hacer nadie es un seguimiento para, pasado un tiempo, ver en que quedan todos esos descubrimientos revolucionarios.

El asunto de la revolución Makarieva fue presentado así, como una revolución que ponía patas arriba toda la ciencia climática. Nada menos que el hallazgo de “la verdadera causa del viento”, que según parece el resto de la ciencia ignoraba. Lo publicó con su colega Gorshkov en 2007 en Physic Letters, una revista de impacto medio-bajo (en el lugar 35 entre las revistas del tema, según el índice SJR). Han pasado cuatro años y, de momento su trabajo sólo ha sido citado por dos científicos aparte de ella misma. Algunos artículos sobre climatología publicados el 2007 llevan ya más de 500 citas de otros autores, así que la revolución va despacio.

El artículo dice que cuando se condensa la humedad del aire, el volumen de vapor de agua que desaparece crea un descenso local de la presión (hay un gas, el vapor de agua, que “se va” de la mezcla), y que eso es lo que provoca el viento. Dice que el efecto es importante en zonas donde la vegetación o los aerosoles provocan la condensación y que nada de esto ha sido tenido en cuenta por los climatólogos.

La autora presentó un artículo que insistía en el tema para Atmospheric Chemistry and Physics, una revista de mucho mayor impacto (4º entre las revistas de climatología) que, finalmente ha sido rechazado. La discusión entre expertos está disponible en la red porque gracias a la propaganda negacionista, toda la investigación climatológica se encuentra bajo sospecha. La conclusión final del editor es que el artículo no tiene calidad suficiente como para su publicación. El artículo fue revisado, entre otros, por Judith Curry, que dice que le parece bien que se publique, con su habitual razonamiento ingenuo de “es una mierda, pero hay que escuchar a todo el mundo para que no digan que estamos en la torre de marfil”. Los irresponsables climáticos pueden leerse sus comentarios al artículo para valorar hasta qué punto estamos ante una revolución. Para resumir, Curry y otros climatólogos y meteorólogos dicen que el asunto no tiene importancia cuantitativa. Porque, pensemos, si tan importante es ¿como es que los meteorólogos son capaces de preveer los cambios en la fuerza y velocidad del viento con bastante exactitud sin tener en cuenta el “colosal descubrimiento” de Makarieva? Una página tan consultada como Windguru (imprescindible para los aficionados al windsurf) lleva años haciendo previsiones muy buenas basándose en modelos que no han tenido en cuenta para nada la aportación de Makarieva. ¿Cómo es posible que acierten, si ni siquiera conocen la verdadera causa del viento?

La solución del enigma es que el efecto de la condensación es mínimo y despreciable a efectos prácticos. Sinceramente, era difícil creer que los expertos en física del aire no hayan reparado en algo tan elemental. Pero además, esto es una cuestión de habas contadas. Si el efecto es importante, el que lo incluya en sus modelos obtendrá predicciones mejores y habrá triunfado. Los científicos que modelan el clima (y los del tiempo atmosférico) conocen el efecto, pero saben que no tiene importancia. Y estoy convencido de que lo saben porque yo mismo, con ayuda de la física y química que aprendí en Secundaria, acabo de hacer el cálculo:

En este párrafo hago algunos números. Los alérgicos pueden saltárselo. En efecto, si un m3 de aire con un, pongamos, 80% de humedad relativa (13’8 g de agua/m3) pasa, por efecto de la condensación, a tener un 60% (10.4 g/m3) hay 3.4 g de agua que pasan de vapor a forma líquida. Como el líquido prácticamente no ocupa volumen, se supone que debe disminuir la presión. Para las cifras que he dado, la pérdida de volumen sería de 4,23 l, el volumen de 3.4 g de vapor de agua a 20º y presión atmosférica. Recordad la química del instituto, un mol (18 g) ocupa 22,4l. Eso, en un m3 es un cambio de presión de 4’3 milibares (mb). Podemos calcularlo de otra manera: De los 1013 milibares de la presión atmosférica, que es el peso del aire sobre nuestros hombros, unos pocos corresponden al vapor de agua. La humedad relativa se puede expresar como presión parcial. Es una parte pequeña y depende de cuanto vapor de agua haya en el aire, puede llegar a ser de un máximo de 23 mb si la humedad relativa es del 100% (a 20ºC), 18.7 mb para un 80% y 14 mb para un 60%.  18.7 – 14 = 4.7. En resumen, calculado de dos maneras diferentes, salen menos de 5 milibares. Sin embargo, para los que también se acuerden de la física del instituto, un cambio de fase implicaba una cesión de energía. Si el agua se condensa, es porque cede calor a su entorno, que en buena parte acaba pasando al aire, y cuando un gas se calienta, se expande, provocando un aumento local de presión. La condensación de los 3,4g eleva en 6,8 ºC la temperatura de nuestro metro cúbico, lo que supone unos 100 milibares de aumento de presión. En resumen un efecto mucho más importante y de signo contario al supuestamente descubierto por Makarieva.

Por supuesto, no hace falta decir que Makarieva se considera víctima de una persecución, censura y no sé cuántas cosa más y los blogueros negacionistas la jalean como la heroína de la temporada. Esto demuestra que hacer la discusión abierta al público no sirve de nada. Los conspiranoicos no tienen capacidad para seguirla, pero siempre se consideran legitimados para opinar.

Para poner un ejemplo, es como si alguien se diese cuenta de que los aviones, al tener un volumen determinado, experimentan un empuje hacia arriba igual al peso del aire desalojado. El principio de Arquímedes, vamos. Seguidamente, nuestro héroe científico se percata de que los ingenieros aeronáuticos no lo tienen en cuenta en sus cálculos (o eso le parece a él). Así que el hombre se lanza a la controversia: ¡Revolución científica! no se está teniendo en cuenta un fenómeno que podría explicar por qué los aviones vuelan.

La historieta es cómica y, por supuesto, completamente ficticia. Pero eso es porque los ingenieros aeronáuticos no tienen los enemigos que tienen los climatólogos.

Anuncios

3 respuestas a La revolución científica de la semana

  1. SS dice:

    Bueno, pero lo que digo es que humildemente creo, despues de ver un poco la respuesta a los referees, que es la misma es bastante consistente. A Einstein le rechazaron su Teoría de la Relatividad (varias veces) y ha sufrido muchas modificaciones, no resultaría nada raro que la Dra. Makarieva tenga una teoría incompleta o con fallas en sus manos. La física es así, y continuando con la analogía, el primer experimento que diseñó Einstein para demostrar su teoría, fue espectacular. Si la Dra. tiene razón, lo tiene difícil para demostrarlo, pero no más que Einstein hace 90 años. La comunidad científica tiene el deber de rechazar este tipo de teorías “revolucionarias” mientras no sea absolutamente irrefutable.

  2. Confusio dice:

    No entiendo eso de “si lo supieran no lo refutarian”. ¿Por qué no? Y no hace falta esperar a un acuerdo de los expertos. Los expertos han decidido que la elucubración de Makarieva no tiene calidad como para publicarla (no es el único artículo que le han rechazado en esa misma revista).
    No intentemos ver polémicas o posturas enfrentadas donde no las hay. Esa es una de las estrategias del negacionismo, hacer creer que hay dos bandos.

  3. SS dice:

    Apenas estoy conociendo el tema, ví un trozo de documental que lo nombraba y me parecio interesante, lo primero que leo es tu artículo y la entrevista a los científicos a la que redirige la foto que pones. Pero me parece que no deberías desestimar esta teoría por completo. En tu ejemplo creo que estás cometiendo un error, y es que en la entrevista se habla de esto en la pregunta 10 (no con cálculos de secundaria claro), mírate las páginas que citan.
    Yo no estaría tan convencido de eso que dices: “….conocen su efecto y saben que no importa”, porque si lo supieran no lo refutarían. Creo que habrá que esperar a que los expertos en el tema lleguen a un acuerdo al respecto de su validez.
    Sería espléndido que se halle una teoría física que unifique estos procesos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: