Carta abierta a Julieta

Julieta últimamente envía muchos comentarios y uno se siente en la obligación de contestarlos, pero el esfuerzo puede ser agotador para cualquiera. Incluso llegué a pensar que se trataba de algún amigo que se estaba riendo de mí, pero por desgracia parece que no es así. Leyendo sus comentarios siento la misma tristeza que sentía Carl Sagan cuando hablaba con el joven Buckley.

El caso de esta mujer es paradigmático. Su formación no parece muy completa, a juzgar por las faltas de ortografía, pero lo que desde luego no le han enseñado nunca es a informarse. No sabe dónde encontrar información sobre los temas que le llaman la atención o, precisamente por esas carencias en su formación, prefiere leer noveluchas baratas del tipo “Yo visité Ganímedes” y toda esa subliteratura de kiosko. Son obras muy amenas porque explican el mundo de una forma, digamos, novelesca o cinematográfica y, sobre todo, no hace falta saber ni matemáticas, ni historia, ni nada. Con ese material, Julieta elabora una imágen del mundo llena de extraterrestres, espíritus, continentes perdidos y puertas dimensionales.

Ahora se está formando, dice que está estudiando algo que le supone mucho esfuerzo. ¿De qué se trata? Pues nada menos que de kinesiología. Está escuchando los disparates que le cuenta un farsante o, en el mejor de los casos, alguien tan crédulo y desinformado como ella. Pagará su dinero y saldrá con un título debajo del brazo con que se considerará capacitada para manipular la “columna cervical” de algunos crédulos y curarlo prácticamente todo. Seguramente su título la facultará para, a su vez, dar clases como experta a una nueva hornada de ignorantes en ciencia que se convertirán en expertos en meridianos, biofrecuencias, niveles de energía, bioresonancias cuánticas o lo que se lleve en ese momento.

Pues, Julieta, para completar tu formación, aquí enseñan algunos trucos basados en el efecto ideomotor con los que podrás engañar a tus pacientes. Está en inglés, pero se entiende:

El mundo de la pseudociencia se está convirtiendo en un sector económico que, en tiempos de crisis, puede ayudar a pagarse las lentejas a los más vivillos. Conozco el caso de una señora que sin más información que lo que leyó en un libro prestado organizó un curso de Feng Shui y, oye… sin problemas. Todos pagaron y se fueron con su diploma tan contentos. Y estoy seguro que sus alumnos canalizan las fuerzas telúricas igual de bien que cualquier otro experto.

Pasan de ser víctimas de los farsantes a ser farsantes a su vez, voluntarios o involuntarios. Es muy triste que personas que sienten curiosidad y que tienen ganas de aprender acaben siendo algo peor que ignorantes. Porque el batiburrillo mental de Julieta es mucho peor que la ignorancia. Mi abuelo, agricultor jornalero, era un ignorante, pero por lo menos lo sabía.

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One Response to Carta abierta a Julieta

  1. julieta dice:

    jajaja..Confusio..todo bien..no hacia falta que escribas tanto de mi..mirá..recien llego a mi casa y hoy me pasó algo tan lindo que estoy feliz..hoy no me puedo enojar con nadie..Si no te gustaron mis comentarios..esta bien..No todos tenemos que pensar igual siempre..sino seria muy aburrido, lo acepto..creo en cosas irreales..puede ser..Lo unico que te puedo decir es que para que no te pongas mal ni tengas que contestar mis mensajes..(que no tenias porque contestarlos) no escribo más..todo bien..suerte!

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