La lenta pero a ratos divertida decadencia de la posmodernidad (3)

La respuesta posmoderna

A veces dudo si este debate es de actualidad. Para documentarme me veo consultando libros y escritos que tienen ya veinte años. ¿No se han terminado ya las guerras de la ciencia? ¿Los pensadores no habrán pasado ya página? ¿No estará este debate cerrado y archivado?. Pero hoy leyendo El País me doy cuenta de que este asunto no solo no ha pasado de moda sino que, por desgracia ha marcado a toda una generación de periodistas, que van destilando la posmodernidad desde su tribuna, impregnando todo lo que escriben. Las ideas comunes despectivas sobre la ciencia materialista se divulgan sin rubor por parte de quien nunca ha tenido curiosidad científica. Las consabidas acusaciones de dogmatismo, cortedad de miras, falta de perspectiva y de imaginación se pueden leer en este artículo de Isidoro Reguera. La ciencia sigue siendo la madrastra mala del cuento.

La verdad no es de nadie, pero la mentira nos pertenece a cada uno. El error tiene algo que ver con lo que somos, la verdad es indiferente a nuestra identidad. La frase es muy cierta y la dice Boaudoin Jurdant, de la Universidad de París en el libro Imposturas científicas. Los malentendidos del caso Sokal, una respuesta colectiva de los intelectuales agraviados publicada en 2003.

Este libro, que se anuncia como una respuesta reconciliadora que pretende acabar con las guerras de la ciencia empieza disculpando a los editores de la revista Social Text de su histórica cagada porque no son científicos y no comprendieron el artículo. No tenían conocimientos de física suficientes como para darse cuenta de que no es verdad que la gravedad exista por consenso humano. Sin embargo, su falta de conocimientos nunca les pareció obstáculo para publicar sobre el asunto.

En general, la defensa posmoderna suele seguir los mismos tópicos y conductas por los que han sido criticados:
1-Usted no entiende de esto. Se les acusa de no saber suficiente filosofía y no haberse leído todos los autores que critican. Robert Maggiori defendía a los atacados en Libération en septiembre del 97 con el argumento de que sólo habían leído a Lacan, no lo habían trabajado. Recuerdo una musulmana muy religiosa que me decía que yo no tenía derecho a oponerme la aplicación de la sharia como norma  de derecho. Primero debía leerme el Corán y comprenderlo “a cabalidad”. No hace falta acabarse el plato para saber si es comestible, el olor puede resultar lo suficientemente informativo. Por otra parte, el lenguaje deliberadamente oscuro y pedante de Lacan, por ejemplo, hace que sus libros se te caigan de las manos a las tres páginas. Efectivamente, no hemos leído a los posmodernos franceses, pero buena parte de la culpa la tienen ellos.

2-Me acusa Vd. de mentiroso pero ¿sabe usted en qué consiste la verdad? El contraataque es estrictamente posmoderno y se centra en buscar todos los elementos históricos y narrativos de la ciencia para tratarla como se trata una obra literaria: Sea lo que sea, siempre será hija de una época y de sus prejuicios y habrá sido formulada por un científico que se entusiasmó con ella hasta perder la objetividad. Pero la ciencia es una tarea colectiva y sometida a prueba constante; proporciona verdades a menudo provisionales, pero de una persistencia envidiable. Como decía Einstein, la realidad es una ficción, pero una ficción muy persistente.

3-Defensa cuántica. Todo el ataque “cientifista” se basa en el sentido común, pero el sentido común ha perdido su autoridad. Ha sido desprestigiado por la propia investigación científica (Émile Durkheim). Se ve que los pensadores posmodernos son capaces de pensar en algún tipo de lenguaje o lógica cuántica que les hace sustraerse a las reglas del sentido común que, sin embargo, exigen a los demás. Se nos acusa de no entender la física cuántica o la Relatividad… pero si eso no lo entiende nadie. Parece que ahora va a haber que saber física para hablar de física cuántica… Lo que faltaba. ¡Con lo bien que va citar el principio de indeterminación o la crisis del principio de localidad para colar cualquier chorrada! Lo que digo es absurdo, sí… pero ¿acaso no es absurdo nuestro universo?, y si el universo lo consideramos real ¿por qué lo mío no va a serlo también?

4-Prepotente…¡bruto! Se acusa a los racionalistas de falta de sentido del humor y de abominar de la dimensión social de eso que llamamos verdad. Ya hemos dicho aquí alguna vez que la verdad nunca consigue ser lo suficientemente humilde. “Contra ese elefante discursivo y torpe es necesario defender esto tan delicado que llamamos pensamiento” dice Jurdant. Su discurso ha sido muy agresivo, es verdad. Pero lo mismo puede decirse de las obras de Nietzche que todos los posmodernos tienen en la mesita de noche y ellos no le acusan de querer destruir el pensamiento. Por otra parte, no es verdad que carezcan de sentido del humor. Yo me reí bastante.

5- El argumento quijotesco. La lucha es desigual. Sokal y Bricmont son científicos y les apoyan los científicos por gremialismo. Los científicos son los fuertes y los filósofos los débiles. ¿Usted con quién está? Por otra parte, casi todos los autores de la refutación suelen argumentar con pocas o ninguna prueba, que la broma de Sokal ha gustado a la derecha. Lo cual, como mucho, demuestra que también en la derecha hay gente inteligente, cosa que, por otra parte, ya sospechábamos.

6-??? El más original es Salanskis, profesor de Filosofía en Lille, que dice que podría ser que el artículo-trampa de Sokal y Bricmont, en realidad iba en serio y que el engaño es pretender que se trataba de una trampa por el procedimiento de reírse de él una vez publicado. Sin embargo, no parece haber incluido el artículo dentro del temario de su asignatura. En fin, no hace falta hacerle mucho caso porque el profesor asegura desde el principio de su capítulo que lo suyo es una respuesta en broma, al estilo Feyerabend, a un texto (Imposturas intelectuales) que no se ha leído del todo.

La izquierda académica acusa de gremialismo al mundo de la ciencia y eso tiene algo de cierto, la ciencia es corporativa, mientras que la filosofía es una ventura invididual. Aquí encontramos una de esas parejas dialécticas tan cómodas. Parece que el científico respeta y teme la opinión de sus iguales, mientras que el profesor de filosofía lamentaría no entrar en controversia con los más destacados pensadores que le rodean. Si un profesor de filosofía se manifiesta en sintonía con algún colega, o está muerto o vive lo suficientemente lejos. Necesitan ser originales y les encanta impresionar a los estudiantes. Su objetivo es una élite ilustrada. Sokal y Bricmont, por el contrario se han dirigido a la masa inculta.

Finalmente los posmodernos (que nunca reconocen serlo) se despiden con un “nosotros somos así”. Ámanos o déjanos.

Tha y TP. Bigart. Hacia lo absoluto.1988

Última hora. Una sicoanalista lacaniana, E. Roudinesco, afirma que todo es un ataque antisemita contra el psicoanálisis, que es una ciencia judía. El método sicoanalista rinde sus habituales resultados que lo convierten en el sistema de especulación intelectual imbatible en una conversación de sobremesa. La tesis de la autora es que el conflicto entre israelíes y palestinos “es hoy el centro de todos los debates entre intelectuales, sean conscientes o no”. Aseveración que, como todas las de origen psicoanalítico, no precisa demostración.

Total, que Sokal y Bricmont, Chomsky… etc son filonazis (inconscientemente) porque cualquier crítica al psicoanálisis es (inconscientemente) antisemita. Si te opones a este razonamiento es porque (inconscientemente) eres un antisemita. No te habías dado cuenta ¿a que no? Lo inconsciente es lo que tiene.

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3 Responses to La lenta pero a ratos divertida decadencia de la posmodernidad (3)

  1. Lo posmoderno mola. Y debe ser por su carácter psicoanalítico, que mola sin que uno se de cuenta ni siquiera que sus ideas pueden ser posmodernas sin saberlo: todo es relativo, la realidad no existe sino que se construye, la objetividad es un invento ya que todo es subjetivo, la ciencia falla más y es más inútil que la no-ciencia, además es aburrida, la no-ciencia es más divertida, más “guai” o “cool”. No sigo, que casi me lo creo yo mismo.

    Acabando con la broma, lo cierto que recientemente he hablado con un par de psicólogos (as) clínicos (as) que son posmodernos (as) sin saberlo: se adscriben a la corriente sistémica (con base en Bateson, Minuchin, etc.), donde las ideas son tan chachis que no deben someterse a verificación empírica… Además, usan estas idean en las terapias. Sorprendente, ¿no?

    Saludos, y cuidadín con los trols, que están al acecho.

  2. Plotino dice:

    No se si es una paranoia mía, pero conozco gente que, en un ataque agudo de narcisismo les da por militar de judíos. Lo gracioso es que, a veces, de judíos no tienen prácticamente nada, ni cultural ni genéticamente hablando. Hay personas tan culturalmente occidentales, en su versión meridional-católica, como usted y como yo, que les da por buscar su escasísima ascendencia judía (y siempre la encuentran). La máxima es “yo quiero ser diferente… como ése”.

  3. SrCincuenton dice:

    La diferencia requiere de cierto tiempo para poder apreciarse cabalmente … Tal vez 20 años no son sucientes, pero dentro de 10 o 20 o 30 años (no hace al fondo de la cuestión) los argumentos posmo seguirán siendo los mismos y los caminos de la ciencia seguramente habrán avanzado y estarán en otros senderos … ¡Lo de Roudinescu es delirante!

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