La Unión Europea persigue a Panoramix

En agosto de 2011 se aprobó una directiva europea para medicamentos tradicionales a base de plantas que desató las iras de los partidarios de las terapias naturales. Tristemente, entidades de signo progresista como Avaaz armaron una campaña de protesta porque interpretaron que la norma beneficiaba a las farmacéuticas en contra de los intereses de las medicinas naturales. Tengo la seguridad de que pocos de los firmantes de la protesta se leyeron la directiva.

La norma exige aportar “literatura científica suficiente que demuestre un uso farmacológico experimentado de reconocida eficacia y un nivel aceptable de seguridad.” Contempla un procedimiento especial de registro simplificado para determinados medicamentos de larga tradición. La norma pretende defender a los pacientes y plantea una pretensión bastante razonable: si el medicamento funciona, aporte pruebas. Pero el uso tradicional documentado ya se considera una prueba (artículo 16.4.c), lo cual significa que las más de 500 que salen en el Dioscórides, por ejemplo, ya se pueden considerar documentadas. Es decir, ningún herbolario tendrá que pagar ningún estudio para vender manzanilla porque bastará aportar estudios ya existentes. Como ven, la acusación de “perseguir los remedios naturales” es demagogia. Y, en contra de lo que afirmó Avaaz, la Directiva no defiende a las farmacéuticas, sino todo lo contratrio. También ellas ponen en el mercado muchos preparados “naturales”  de eficacia desconocida.

Por otra parte, ¿a quién beneficiaba la desregulación de la herbolistería? Pues a vendedores sin escrúpulos ni conociemientos que te venden ginseng por internet y, en general, cualquier cosa para cualquier dolencia. A mí me parece razonable que todo el que quiera poner un medicamento en el mercado aporte alguna prueba científica de que sirve para algo, pero de momento estamos muy lejos de eso.

La Directiva sólo se refiere a plantas medicinales. Las farmacéuticas homeopáticas se libran de muchas de las exigencias que deben cumplir los fármacos normales gracias a que para ellas hay una legislación mucho más permisiva. La Directiva 2001/83/CE , refiriéndose a ese feo asunto de que su eficacia no ha sido todavía demostrada ,dice: “dadas las dificultades para aplicarles la metodología estadística convencional sobre ensayos clínicos… se establece un procedimiento de registro simplificado”. No hace falta aportar información sobre la eficacia o la toxicidad… El procedimiento para estos pseudo-fármacos es más rápido y muchísimo más barato para el fabricante.

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