Más antibiótico, por favor

Todos sabemos que las bacterias patógenas llegan a hacerse resistentes a los antibióticos. El problema tiene muchos culpables: la gente que se automedica y los que abandonan los tratamientos a mitad. También tienen culpa los ganaderos por el uso masivo de antibióticos que les dan a los animales. Los pescados de piscifactoría también están atiborrados.

La resistencia a los antibióticos es un problema cada vez más grave. Las farmacéuticas están invirtiendo cada vez menos en desarrollar antibióticos, porque el tiempo que tardan en aparecer resistencias es cada vez más corto y cada vez les resultan menos rentables. Pero lo más increíble es que existen patógenos que no es que sean resistentes a los antibióticos, ¡es que se han vuelto dependientes!

El género Enterococcus (que antes se llamaban estreptococos) surgió como consecuencia de la presión selectiva ejercida por los antimicrobianos ya que es intrínsecamente más resistente que otras especies bacterianas. Los profesionales de la salud se topan cada vez más a menudo con infecciones provocadas por los enterococos. Estas bacterias, especialmente Enterococcus faecium resistente a la vancomicina, provocan infecciones sanguíneas hospitalarias. Desde el 95 por lo menos, se conoce la existencia de cepas que son dependientes del antibiótico.

Enterococo-mutante

Enterococos creciendo alrededor de la pastilla de antibiótico

En el Hospital Universitario de Cleveland han detectado dos cepas de enterococos dependientes de vancomicina en los últimos dos años. Fueron aisladas en la sangre de pacientes que estaban siendo tratados con vancomicina desde hacía mucho tiempo. Estas cepas no crecen en un medio de cultivo similar a la sangre, pero sí crecen si el medio contiene vancomicina o sólo crecen alrededor del disco de vancomicina si se añade posteriormente (foto). Estas cepas revierten a su patrón original de resistencia (VRE) una vez que se ha suspendido la terapia con vancomicina.

Se han descrito brotes en pacientes en posoperatorio infectados por esta bacteria a los que la vancomicina, naturalmente, les sentó como un tiro.

Hay más. También se ha descrito una cepa de Acinetobacter, un bacilo que también provoca  infecciones hospitalarias, especialmente a inmunodeprimidos, ancianos y niños, que es dependiente de la colistina. La colistina era, precisamente, una de las últimas armas contra bacterias polirresistentes Pseudomonas aeruginosa, y Acinetobacter.

¿Nos estamos quedando sin armas contra las enfermedades infecciosas por culpa del pollo barato?

 

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