Antibióticos por todas partes

Pollos

Aquí se están creando las infecciones del futuro

Los fabricantes de pienso para engorde de los animales que nos comemos son los principales consumidores mundiales de antibióticos. Los antibióticos se añaden al pienso para que el ganado no enferme en las condiciones de hacinamiento en las que suelen pasar su corta vida. Si un patógeno entra en una granja de pollos pueden enfermar todos en pocas horas. La solución es poner antibióticos en el pienso y no uno ni dos, se añaden en combinaciones de cuatro o cinco para que sean más eficaces. Desde 2009 hace falta una receta del veterinario para dar piensos medicamentosos a los animales, pero me temo que el problema está lejos de estar controlado.

El resultado es que se encuentran restos de antibióticos en el estiércol a concentraciones enormes. En el estiércol hay millones de bacterias y, por selección natural, muchas de ellas se hacen resistentes. En este trabajo encuentran E. coli resistentes a siete antibióticos. Si alguna de ellas nos infecta, como advierten Heuer y colaboradores, los antibióticos más habituales no nos curarán.

En 2004, Philips y otros ocho autores publicaron un sospechoso intento de tranquilizar al mundo, en el que viene a decir que las bacterias que puedan venir con la carne se mueren durante la cocción y que tampoco hay demasiadas pruebas de que las bacterias resistentes hayan afectado a humanos (todavía). Llega a decir cosas que suenan completamente absurdas, como que los antibióticos contra las gram + no están induciendo resistencia en las gram – . Los autores acaban diciendo eso de que “hasta que no haya pruebas es mejor seguir como hasta ahora” y “el principio de prudencia está muy bien pero hay que basarse en hechos”. ¿De qué me suena esto?

El artículo fue rápidamente contestado por decenas de artículos: como éste y éste que le acusan de sesgar datos de otras publicaciones entre otras marrullerías. Por ejemplo, en este artículo demostraban que consumir pollo aumenta el riesgo de contaminarse de Campylobacter jejuni. En el estudio se probaban diferentes partes del pollo todas con resultado parecido. Solamente el muslo daba un resultado un poco por debajo de la media. Naturalmente, Philips et al. solo citan este último resultado y su conclusión es (hay que tener morro…) que comer muslo de pollo protege contra el Campylobacter.

En Dinamarca, país avanzado en tantas cosas, en 1998 la legislación se endureció contra los antibióticos en el pienso y como resultado de ello la incidencia de salmonelosis y la campylobacteriosis en humanos ha ido disminuyendo año tras año. Solo en 2001 hubo un pequeño aumento y, precisamente es el único año que citan Philips y sus colegas en su estudio para concluir que la prohibición de los antibióticos en el pienso ha sido contraproducente.

En resumen, el artículo de Philips parece uno de esos trabajos por encargo de un sector económico poderoso. Ya sabemos que, desgraciadamente, hay científicos en venta y revistas en venta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: