¿La naturaleza nos necesita para existir?

Muchos físicos, influenciados por la filosofía idealista, quisieron ver en la conducta de las partículas la prueba de que la conciencia dominaba a la materia. Pascual Jordan, matemático y físico que habría recibido el premio Nóbel si no fuera por su pasado nazi, decía que las observaciones producen lo que se va a medir. Estas afirmaciones han sido muy popularizadas por los autores de libros de autoayuda y por los “New Age” en general, que les encanta eso de que “la realidad la creamos nosotros mismos”.

No escribo nada sobre física cuántica porque es un tema que no conozco. Pero me place encontrar voces discrepantes que nos devuelven el papel contingente de la conciencia y que explican desde una óptica realista (en el sentido moderno de esta palabra) el mundo de las partículas y sus extraños comportamientos. Hace unos meses leí un artículo de Deutsch y Ekert, dos destacados pioneros de la computación cuántica que decían cosas como que la física sucumbió a los encantos de la mala filosofía y corrientes como el positivismo lógico (“si no puede confirmarse mediante un experimento no tiene sentido”) o el relativismo (“no hay afirmaciones objetivamente ciertas o falsas, solo legitimadas o deslegitimadas por la cultura”). Ellos se manifiestan realistas y definen el realismo como la postura filosófica que afirma que existe un mundo físico y que la ciencia puede extraer conocimiento de él.

En Edge.org he leído una interesante reflexión de Anton Zeilinger, físico de Universidad de Viena, director del Instituto de Óptica e Información Cuántica y autor del libro Dance of the Photons: From Einstein to Quantum Teleportation sobre lo que la física cuántica NO ES. Los añadidos en cursiva son míos.

Una idea para ir olvidando: No hay realidad en el mundo cuántico

La idea que debe ser abandonada es la idea que no hay ninguna realidad en el mundo cuántico. La idea surgió probablemente debido a dos razones. Por un lado, por el hecho de que uno siempre puede asignar un valor preciso a una propiedad física y por otro lado, porque dentro de la amplia gama de interpretaciones de la mecánica cuántica, algunos sugieren que el estado cuántico no describe una realidad externa, sino que las propiedades solo existen en la mente del observador y por lo tanto, esa conciencia desempeña un papel crucial.

FullerenoConsideremos por un momento el famoso experimento de la doble rendija. Tales experimentos o sus equivalentes se han realizado no solo con fotones individuales y otras partículas individuales, como los protones, neutrones, electrones etc., sino incluso con macromoléculas muy grandes, tales como los fullerenos o incluso más grandes. Nosotros hicimos el experimento con fullerenos — las moléculas C-60 o C-70. Los hicimos pasar por dos ranuras y bajo las condiciones experimentales correctas, observamos una distribución de los fullerenos detrás de las rendijas con máximos y mínimos, el patrón de interferencia. Esto es debido a la interferencia de las ondas de probabilidad pasando por ambas ranuras. Es decir, que incluso una molécula tan grande tiene propiedades ondulatorias.

Pero, después de Einstein en su famoso debate con Niels Bohr, nos podemos preguntar si hacemos el experimento con partículas individuales, uno por uno: ¿por qué rendija pasa la molécula de fullereno individual? ¿No sería natural asumir que cada partícula debe pasar por alguna rendija? La física cuántica nos dice que esa pregunta no tiene sentido. No podemos asignar una posición bien definida a la partícula a menos que en realidad llevamos a cabo un experimento que nos permita averiguar dónde está. Así que, antes de hacer la medición, la posición de la molécula de fullereno — y por lo tanto la ranura que atraviesa — es un concepto carente de significado.

Doble-rendijaSupongamos que podemos medir ahora la posición de la partícula, obtener una respuesta y saber dónde está. O está cerca de una ranura o cerca de la otra. En ese caso, la posición es sin duda un elemento de la realidad, y podemos decir claramente que la física cuántica describe esta realidad. Lo interesante es que tener un conocimiento preciso de una función, a saber, la posición, hace que otro tipo de conocimiento, a saber el que está codificado en el patrón de interferencia, deja de estar bien definido.

¿Dónde podría entrar conciencia aquí? La mecánica cuántica nos dice que la partícula, antes de cualquier observación, se encuentra en una superposición de pasar por una ranura y de pasar por la otra ranura. Si ahora tenemos dos detectores, cada uno detrás de cada rendija, entonces uno de los dos registrará la partícula. Pero la mecánica cuántica nos dice que el aparato de medición interfiere con la posición observable de la partícula, y así mismo no tiene características clásicas bien definidas, al menos en principio. Esto, según el ganador del Premio Nobel húngaro-americano Eugene Wigner, es una cadena que puede seguirse hasta un observador que registra el resultado. Si aprobamos ese razonamiento, es la conciencia la que hace que la realidad ocurra. Es la decisión del observador la que crea la realidad (el fullereno en una rendija o en la otra) o mantiene el estado de superposición.

Pero no hace falta ir tan lejos. Es suficiente asumir que la mecánica cuántica sólo describe las probabilidades de los resultados de medición posibles. Hacer una observación convierte la potencialidad en realidad y, en nuestro caso, la posición de la partícula se convierte en una cantidad de la que uno puede hablar razonablemente. Sin embargo, tanto si tiene una posición bien definida o no, el fullereno desde luego que existe. No necesita a ningún observador. Es real en el experimento de doble rendija, incluso cuando no es posible asignar un valor bien definido su posición.

Podríamos resumir diciendo que la realidad a esta escala, simplemente, no funciona como en la nuestra. Es, por decirlo de alguna manera, “borrosa”. Más información sobre particularidades del experimento de la doble rendija en Naukas.

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Una respuesta a ¿La naturaleza nos necesita para existir?

  1. El Quinto Ele Mento dice:

    Tu ser un desinformador de la CIA. Tu ser un reptiliano que invade nuestro planeta de luz con mensajes de oscuridad.
    Despertad hermanos! Una nueva era de consciencia planetaria os abrirá el doceavo chakra y veréis a los seres demoníacos en su auténtica forma animal.
    Dios inventó la homeopatía y la acunpuntura, las flores de Bach y los árboles de Strauss.
    Si quieres conocer tu destino astral, tómate un prozac y luego una botella de ron. O pide visita al hermano maestro vidente Erantepotenusal. Búscame en el reverso de las páginas de este blog reptiliano, ano.
    Que los dioses de Kóbol se apiaden de tu alma de blogger escéptico corrompido por la vanidad.
    No me hagas mucho caso, los dos somos igual de gilipollas.

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