Thor Heyerdahl: el vikingo saqueador de la antigüedad

Thor con unas esculturas erigidas por egipcios rubios.

Thor con unas esculturas erigidas por egipcios rubios.

El homenaje de algunos medios a Thor Heyerdahl, con Google a la cabeza, ha acentuado mi cinismo otoñal. Una cosa así me hace constatar el poquísimo valor que le da la sociedad a algo que para mí es importante: la verdad.

Es posible que Thor Heyerdahl no mintiese porque se creía sus propias mentiras, pero cuando uno contempla el parque temático que montó este señor en Tenerife en las llamadas pirámides de Güimar (contemplar desde lejos y sin pagar, por supuesto) y la falta de honradez con la que se presentan al público todas sus fantasías sobre viajeros fabulosos de la antigüedad, uno siente que está ante una mentira grotesca que obtiene rentabilidad económica de la ignorancia. Mejor dicho, se aprovecha de la curiosidad de personas sin formación.

La patochada de las Pirámides de Güimar seguirá abierta y dando dinero mientras exista un público crédulo, mal informado y consumidor habitual de basura sensacionalista al estilo de Milenio3. Allí se explican un montón de patrañas de tufo racista sobre el origen de las civilizaciones americanas, la Atlántida, los misteriosos viajeros rubios y altos que llevaron la civilización a la América precolombina y, por supuesto, también salen los templarios. También se ha tergiversado convenientemente el origen de la Pirámides de Güimar para hacer creer que son mucho más antiguas.

Para los que sientan curiosidad, las pirámides de marras son un montón de piedras retiradas de los campos de cultivo y dispuestas ordenadamente que no tienen ni 200 años. Hay muchas parecidas repartidas por todas las zonas agrícolas de Canarias. El informe arqueológico era contundente: la construcción es de alrededor del XIX, como otras tantas y servía probablemente como secadero de higos y cochinilla. Pero eso, con no contárselo al público, asunto solucionado. Unos escasos restos de cerámica guanche de una cueva cercana (muy anterior a las pirámides) han sido sacados de contexto para dar el pego.

Los-atlantesmala-punteria

Los atlantes (o los masones) apuntaban francamente mal.

Masones al rescate

Dos astrofísicos, Belmonte y Esteban, visitaron el lugar y pergeñaron una hipótesis bastante peregrina según la cual, las pirámides fueron construidas en el XIX siguiendo las indicaciones del propietario del terreno, que era un masón, que pretendía hacer una especie de templo dedicado al culto solar al estilo de los egipcios. Haciendo un alarde de especulación gratuita y falta de profesionalidad encontraron hasta trece orientaciones astronómicas en el “monumento”, que finalmente redujeron solo a dos y siempre que se tomen “un poco a ojo”. En la foto de la derecha se ve que la pared del primer término apunta al lugar donde se pone el Sol, aunque se detecta a simple vista que hay un error de algunos grados. Cabría preguntarse si no sucede lo mismo con cualquier edificio elegido al azar. Porque estar orientado “a ojo” hacia el punto donde se pone el sol durante el verano, traducido al castellano quiere decir que la construcción sigue una dirección este-oeste en su eje más largo. Una propiedad que cumplen un 20% de las construcciones del mundo. El resto de “alineaciones” de los montones de piedras son tan rebuscadas que no hay edificio que no las tenga. Los astrofísicos especularon ingenuamente con la orientación del edificio y sufrieron el ridículo de verse citados por los esotéricos como autoridades científicas que daban la razón a sus delirios. Los astrofísicos han intentado denunciar las tergiversaciones de la empresa que explota las pirámides y de una ONG magufa  llamada Confederación Atlántida, aunque con escasa difusión. También los arqueólogos denunciaron en la prensa que los materiales arqueológicos prehispánicos habían sido excavados sin autorización y cambiados de lugar.

Molinero Polo, profesor de Historia Antigua de la Universidad de la Laguna deja bien claro que la orientación de las pirámides es completamente casual y debida a la orografía del terreno, que el interés de los masones por Egipto es muy reciente, posterior a la construcción; la orientación astronómica de las pirámides egipcias es cardinal (N, S E y W) y no tiene que ver con los solsticios, y que, en cualquier caso, es un aspecto de las pirámides que se ha divulgado en fecha reciente. En resumen, que el conjunto no tiene relación con ningún edificio ni ceremonia masónica.

Lo más lamentable de todo este cúmulo de despropósitos y falsedades es que vemos a una serie de científicos locales burlados y utilizados por embaucadores sin escrúpulos. Que el montaje estuviera capitaneado por un nórdico famoso y rico empeoró aún más las cosas. Se metieron en un berenjenal del que no han conseguido salir sin menoscabo de su credibilidad.

 

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