Por qué no hay que divulgar los vídeos de la monja de la gripe (CENSURADO)

Hay personas de mi entorno familiar que me preguntan por qué no deben hacer caso a los vídeos de Teresa Forcades en los que dice que cura la malaria, el ébola y el garrotillo con una especie de lejía y por qué deben hacerme caso a mí. El asunto merece una respuesta detallada.

De entrada podría decir que yo no vendo nada ni quiero que me voten, pero viendo la cantidad de chiflados desinteresados que hay en internet, supongo que eso no es garantía de nada. Así que no tengo demasiados argumentos para convenceros de que consultéis mi blog. No lo hagáis si no os apetece. Hay otros mucho mejores. Sin embargo, denunciar a los mentirosos es algo que todo el mundo debería hacer por el bien común. Es una obligación moral.

Además, creo que es urgente y necesario que la gente deje de conceder credibilidad a todos los magufos que salen por Youtube. Voy a explicar por qué.

Me he decidido a escribir la típica lista “las diez cosas que…”. He leído por ahí que si explicas las cosas en forma de lista numerada, tienes más lectores. Vamos a probar. También usaré el recurso de considerarme censurado y perseguido, que también tiene mucha tirada. Además es verdad, me censuran los comentarios en Youtube.

POR QUÉ NO DEBES CONFIAR EN LOS VIDEOS DE TERESA FORCADES, PÀMIES Y OTROS VENDEMILAGROS Y POR QUÉ NO DEBES DARLES DIFUSIÓN.

¡LAS DIEZ RAZONES QUE NO QUIEREN QUE SEPAS!

1. Basta una mentira. Si se dice que un estudio científico demuestra tal cosa y, en realidad, el estudio dice algo muy distinto, ya es suficiente. No necesitas escuchar más. Estás ante un tergiversador que va a intentar colarte más mentiras.

2. Quien dice cosas extraordinarias debe aportar pruebas extraordinarias. “Una persona que decía que tenía malaria dijo que se tomó la lejía y dijo encontrarse mejor”. Eso no es una prueba, es un acto de fe. Supongo que debe ser consecuencia de su oficio. Pero sabemos que no se trata de fe y que antes que decir una cosa así hay que tomar muchas precauciones para no sacar conclusiones apresuradas y, sobre todo, para descartar el efecto placebo (un asunto del que todo el mundo habla sin conocerlo). El efecto placebo es muy poderoso.

3. Son unos irresponsables. No se hacen cargo de las consecuencias de sus campañas de desinformación. Yo reconozco que debo mi vida a la medicina “oficial” y a las malvadas farmacéuticas, así que mi opinión está sesgada, pero una cosa es cierta: Si dejas de tomar los antirretrovirales o la quimioterapia por seguir los consejos de estos personajes, no podrás llevarles a juicio. Sin embargo mi oncólogo me dio un papel con mi diagnóstico y mi tratamiento y puso su firma debajo.

4. Desconfía de todo, pero confía en ellos. Parece que hay que desconfiar sistemáticamente de la ciencia, pero siempre presentan a un supuesto científico que les da la razón. En el fondo saben que la ciencia tiene un prestigio e intentan utilizarlo. Por otro lado, siempre repiten que la industria farmacéutica controla el mundo de la ciencia. Eso es demagogia. Diariamente se escriben miles de artículos científicos producidos por organismos independientes como universidades, instituciones científicas y organismos del estado. Los científicos investigan sobre los efectos de no fumar, de no consumir azúcares en exceso o de hacer ejercicio y de otras miles de cosas que no se pueden patentar.

5. Descubren constantemente la panacea. Si miras la lista de las cosas que se supone que cura la lejía ésa, o el ozono, o lo que saquen la semana que viene, hay pocas enfermedades que queden fuera. No existen medicamentos tan maravillosos. Y este concretamente es un producto muy tóxico.

6. A mi primo le funcionó. Las decisiones en salud no se toman a partir de anécdotas. El efecto placebo hace que un 30% de los pacientes mejoren solo porque toman algo que creen que es un medicamento. Aún así te encuentras gente que te dice: “yo no sé nada de medicina, pero seguro que no es efecto placebo”. Pues el efecto placebo es algo bastante complejo sobre lo que se está investigando mucho (a pesar de que tampoco se puede patentar) y los resultados son asombrosos.

7. Si te he visto no me acuerdo. Es imposible seguirles el rastro. La ciencia deja un rastro indeleble. Si un científico mete la pata, su cagada queda por escrito para toda su vida. Ellos entierran y ocultan sus fracasos y pregonan sus aciertos cuando tienen alguno. Por eso, la información que se da debe ser trazable. Hay que aclarar siempre de dónde sale la información, quién la ha obtenido y cómo. Yo procuro hacerlo siempre. Ellos procuran no hacerlo nunca.

8. Dime con quién andas. Forcades, Pamies y similares se dedican a dar charlas en congresos junto con gente que niega la existencia del virus del SIDA o que dicen que los nazis tienen una base secreta en la Antártida. Si se dedican a dar conferencias en un circo, no deben sorprenderse si la gente los confunde con payasos.

9. El que lo sabe todo está mal informado. Suelen ser multiexpertos. Esta señora tanto sabe del Ébola, como de la gripe, como de los transgénicos, como de la Trinidad. En todos los terrenos siempre tiene una opinión heterodoxa. Siempre contradice a los expertos. Multiexperta multiheterodoxa. Qué queréis que os diga… quien mucho abarca…

10. Me da igual por qué funciona. En esto sí que tengo que admitir que se trata de una preferencia personal. Todos los medicamentos que me tomo me gusta que se sepa por qué y cómo funcionan. La ignorancia no me parece una buena política en asuntos de salud. Ni en ningún otro campo.

Finalmente tengo que decir que no tengo la verdad absoluta ni conozco a nadie que la tenga. No estoy en contacto con la inteligencia divina ni con los extraterrestres, así que lo único que puedo ofrecer son verdades provisionales. Buscarlas y estar bien informado es un trabajal. Se supone que para eso están los medios de comunicación, el problema es que son tan malos…

Este asunto me agota. Tengo que poner punto final en algún sitio, con la sospecha de que todos los argumentos, por bien documentados que estén, no sirven de gran cosa cuando la gente tiene ganas de creer.

Por mi parte seguiré confiando más en la OMS o en la revista Nature que en Youtube. Y en el fondo, vosotros también.

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One Response to Por qué no hay que divulgar los vídeos de la monja de la gripe (CENSURADO)

  1. martincx dice:

    No puede ser posible la atención que se le de a una monja que no tiene puta idea (perdón) de lo que habla. Parece que a la tal Teresa le gustaron las cámaras y la atención extra que le dan por hablar estupideces comprobables.

    Muy buen artículo.

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