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11 mayo 2014

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24 noviembre 2013

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Malaprensa y el cambio climático

6 noviembre 2013

Me he reconciliado con el blog Malaprensa después de que, a resultas de su discusión con un bloguero negacionista, haya explicado su postura respecto al cambio climático, sobre la cual tenía dudas, y que resulta ser bastante razonable.

Por supuesto, las invectivas de los trolls negacionistas no se han hecho esperar con comentarios kilométricos llenos de chulería y de links a páginas del loby petrolífero.  Josu Mezo (Malaprensa), razona con la paciencia del santo Job, que en un tema tan complejo, la opinión del IPCC le parece la más fiable y que, puestos a imaginar conspiraciones, es bastante más creíble una conspiración de negacionistas alimentada por las petroleras.

Alguno de los negacionistas que comentan reconoce que no piensa leerse el informe del IPCC porque no entiende nada, que él es de letras, pero que eso del calentamiento está claro que es una conspiración dirigida por Greenpeace. Así está el patio.


Predicciones erróneas sobre el cambio climático

11 julio 2013
climate-change-hurricane

Algunos piensan que merece la pena correr el riesgo y continuar quemando petróleo y carbón. Echemos un vistazo a sus predicciones.

Predicciones erróneas sobre el cambio climático, resumidas por J C Baez.

1900: Knut Ångström se equivocó al predecir que el incremento en la concentración CO2 no tendría efecto en el clima, porque él pensaba que el efecto ya se producía a un nivel de saturación. Sus experimentos en laboratorio no eran lo suficientemente cuidadosos para detectar las propiedades de absorción reales. En cualquier caso, la estructura de la atmósfera permite que el efecto invernadero aumente a medida que aumenta la concentración de CO2 .

1971: Rasool y Schneider se equivocaron al predecir que el enfriamiento de la atmósfera debido a los aerosoles contrarrestaría el calentamiento debido al CO2. Su modelo tiene importantes debilidades y se demostró incorrecto en 1975. Rasool y Schneider corrigieron su modelo y rectificaron sus conclusiones. Los buenos científicos reconocen sus errores.

1993: Richard Lindzen se equivocó al predecir que el calentamiento secaría la troposfera, según su teoría de que existe un feedback negativo de la nubosidad, mientras que la sensibilidad del clima al CO2 sería mucho más baja de lo que se ha supuesto.  En 1981, el proyecto CLIMAP reconstruyó la temperatura en el último máximo glacial y encontraron evidencias de que apenas hubo enfriamiento tropical. Esto entraba en contradicción con los modelos generales de circulación (GCMs), que predecían un enfriamiento sustancial en los trópicos (e.g. see Broccoli & Manabe 1987). Todo el mundo pensó que los modelos estaban equivocados. Lindzen intentó explicar los resultados del CLIMAP postulando la existencia de un mecanismo de retroalimentación negativa. Pero entonces los resultados de CLIMAP fueron analizados en profundidad, y nuevos indicadores demostraron que contenían errores sistemáticos. Finalmente quedó demostrado que los modelos eran correctos, por lo menos más correctos que los datos de CLIMAP y que las teorías de Lindzen.

Por desgracia,Lindzen no ha admitido su error y ha ido creando nuevas teorías ad hoc, cada vez más enrevesadas, para intentar explicar por qué los datos no le dan la razón.

1995: John Christy y Roy Spencer afirmaron incorrectamente que la baja troposfera se estaba enfriando, en lugar de calentarse. Eligieron deliberadamente un grupo de datos erróneos para tratar de demostrarlo. Cuando los datos de los satélites fueron corregidos quedó claro que no era cierto.

2007: Courtillot et. al. propusieron una conexión entre los rayos cósmicos y el cambio climático. Pero no fueron capaces de aclararse sobre si el efecto era positivo o negativo. Es imposible demostrar o refutar una teoría que es incoherente. Los científicos etiquetan este tipo de cosas como “hipótesis que ni siquiera están equivocadas”.

Finalmente, por supuesto, se han producido algunas cosas que los científicos no predijeron. La más importante es, probablemente, las fluctuaciones multidécada de la temperatura global. Si en los modelos se incluyen los efectos radiativos de todos los gases de invernadero, y el retraso debido al calentamiento del océano, sigue sin reproducirse el periodo de temperaturas entre 1950 y 1970, en el que no se produjo el calentamiento que sería esperable. Se manejan dos explicaciones:

La captación de calor por los océanos tiene oscilaciones decenales, aunque los modelos no lo muestran. Es posible que la sensitividad del clima esté en el extremo más bajo del intervalo de valores posibles (digamos 2 °C al duplicarse la concentración de CO2) y que estemos viendo una oscilación decenal alrededor de la la señal del calentamiento.

La otra explicación es que los aerosoles han restado calentamiento a los gases de invernadero. De ser cierta esta hipótesis, la sensibilidad del clima al CO2 sería incluso más alta (alrededor de 3ºC), sensibilidad que no se manifiesta porque la radiación entrante estaría apantallada por los aerosoles. Si esta explicación es la correcta, estamos ante un escenario más peligroso todavía porque vamos a tener incluso más calentamiento a medida que aumenta la concentración de CO2.  La verdad debe estar en algún punto intermedio entre las dos hipótesis. (Véase Armour & Roe, 2011).


Conspiraciones recalentadas

13 junio 2013
Conspiranoico

Studs Kirby en el aire. Peter Bagge 1987

Ya nos podemos preparar para oir conspiranoicos. Para este septiembre saldrá a la luz el 5º informe del Panel Internacional de Expertos en el Cambio Climático (IPCC). Me refiero a los resultados del grupo de trabajo I, que es el que se ocupa de las bases científicas. Una síntesis de su anterior informe puede descargarse aquí.

Es imprescindible haber leído el informe para opinar sobre este asunto, sobre todo si se pretende defender alguna opinión “heterodoxa” a las que tan aficionados son algunos blogueros. Pero si lo que se pretende es confundir a la gente y hacer demagogia política, efectivamente, no hace falta leérselo.

Es de esperar una desenfrenada actividad negacionista alimentada por el dinero de las instituciones financiadas con el petróleo de la Exxon y el grupo Knox principalmente. A ello habrá que sumar la actividad amateur de los blogueros de derechas y conspiranoicos en general que repetirán alguno de los siguientes argumentos:

-Es mentira, no hay calentamiento. En realidad viene una glaciación.

-Es el Sol, porque todos los planetas se están calentando.

-Son los rayos cósmicos los que provocan el calentamiento.

-Los rayos cósmicos están provocando un enfriamiento.

-Ha habido más CO2 en la atmósfera en el pasado. Y el CO2 es buenísimo, deberíamos producir más.

-Los datos están tergiversados.

-El calentamiento se paró en 1998, (o en 1988 o en 2003).

-Al Gore cobra mucho, viaja en primera clase y lleva ropa cara.

Lo más increíble es que estos personajes son capaces de mantener varias de estas opiniones a la vez. ¿Qué pasa con estos clima-escépticos? ¿Por qué no se lo creen?

Aquí tenemos una investigación al respecto hecha por psicólogos. La conclusión es que los escépticos climáticos son refractarios a la evidencia. Ignoran selectivamente el aluvión de datos a favor del cambio climático antropogénico para centrarse de forma obsesiva en las tres o cuatro evidencias escogidas que parecen ponerlo en duda. Es una postura conspiranoica equivalente a la de los que no se creen lo de que el hombre llegó a la Luna. Como ellos, caen en contradicciones de bulto. Los conspiranoicos del alunizaje están convencidos de que el hombre no ha estado en la Luna, que fue un montaje, pero acto seguido se muestran de acuerdo con la posibilidad de que los astronautas encontrasen extraterrestres en la Luna y, finalmente, su conclusión es que “hay algo oculto en todo eso”. Una empanada mental muy propia de personas que no están realmente interesadas en el tema, sino en mantener una opinión discrepante, puro esnobismo.


Climatólogos al banquillo

21 octubre 2012

Ser climatólogo se está volviendo una profesión peligrosa. Fundaciones creadas por el sector petrolero y del carbón, con nombres que suenan a científico, se dedican a pedir toda la información pormenorizada. Buscan errores o cosas que puedan parecerle errores a un juez (un juez que no sabe gran cosa de ciencia, por lo general) y acusan al científico de tergiversar la información. Políticos del partido republicano (el brazo político de la Exxon) piden cuentas detalladas de los presupuestos de los investigadores. Todo eso acompañado de un bombo mediático convenientemente coordinado. Los climatólogos reúnen fondos para hacer frente a estas demandas.

Supongo que se trata de atacar antes de ser atacados. Cuando las consecuencias del cambio climático se están traduciendo en catástrofes ambientales muy costosas, las principales beneficiarias de la quema de combustibles fósiles están viendo que, antes o después, serán llevadas a los tribunales. Espero que así sea, al menos por sus actividades intoxicadoras.


Ontología democrática

10 octubre 2012

El Ayuntamiento de Ibiza votó el otro día que Colón era ibicenco. El parlamento de Dakota del Sur, por su parte, ha votado que el cambio climático es sólo un teoría, que es un asunto controvertido y que la astrología tiene mucho que ver.

Los políticos suelen ser unos personajes mediocres en su profesión. Se ven compelidos por disciplina de partido o por presión de quienes les apoyan a votar sobre temas de los que no tiene ni idea. No se molestan en informarse y, si lo hacen, no se atreven a disentir.

Podría ser que Colón fuera ibicenco en Ibiza y que el calentamiento global no afecte a Dakota del Sur. Negar la posibilidad sería ser antidemocráticos ¿verdad?