Malaprensa y el cambio climático

6 noviembre 2013

Me he reconciliado con el blog Malaprensa después de que, a resultas de su discusión con un bloguero negacionista, haya explicado su postura respecto al cambio climático, sobre la cual tenía dudas, y que resulta ser bastante razonable.

Por supuesto, las invectivas de los trolls negacionistas no se han hecho esperar con comentarios kilométricos llenos de chulería y de links a páginas del loby petrolífero.  Josu Mezo (Malaprensa), razona con la paciencia del santo Job, que en un tema tan complejo, la opinión del IPCC le parece la más fiable y que, puestos a imaginar conspiraciones, es bastante más creíble una conspiración de negacionistas alimentada por las petroleras.

Alguno de los negacionistas que comentan reconoce que no piensa leerse el informe del IPCC porque no entiende nada, que él es de letras, pero que eso del calentamiento está claro que es una conspiración dirigida por Greenpeace. Así está el patio.


Climatólogos al banquillo

21 octubre 2012

Ser climatólogo se está volviendo una profesión peligrosa. Fundaciones creadas por el sector petrolero y del carbón, con nombres que suenan a científico, se dedican a pedir toda la información pormenorizada. Buscan errores o cosas que puedan parecerle errores a un juez (un juez que no sabe gran cosa de ciencia, por lo general) y acusan al científico de tergiversar la información. Políticos del partido republicano (el brazo político de la Exxon) piden cuentas detalladas de los presupuestos de los investigadores. Todo eso acompañado de un bombo mediático convenientemente coordinado. Los climatólogos reúnen fondos para hacer frente a estas demandas.

Supongo que se trata de atacar antes de ser atacados. Cuando las consecuencias del cambio climático se están traduciendo en catástrofes ambientales muy costosas, las principales beneficiarias de la quema de combustibles fósiles están viendo que, antes o después, serán llevadas a los tribunales. Espero que así sea, al menos por sus actividades intoxicadoras.


Mentiras de corto vuelo

6 marzo 2012

En este blog nos interesamos fundamentalmente por la mentira y en las páginas de negacionistas del cambio climático hay mentiras suficientes para saturar a cualquiera.

Hay mentiras gordas, mentiras pequeñas, mentiras que se contradicen entre sí, mentiras enrevesadas y siempre una selección de datos rebuscados para intentar demostrarlas. Algunas de ellas son tan fáciles de desmentir como esa que afirma que los científicos alarmistas (o sea, casi todos) han estado sustituyendo el término “calentamiento global” por “cambio climático”. Se supone que ese paulatino cambio de conceptos implica que en realidad no hay calentamiento.

No hay más que consultar el Google académico buscando ambos términos y sale una gráfica por quinquenios como esta:

Se puede comprobar que no es cierto que uno esté sustituyendo al otro y que ambos términos son cada vez más usados.

Se ve que la idea es soltar muchas trolas a la vez para confundir a la gente. Cuando los pseudocientíficos intentan aturullar, lo más razonable es seguir una sola pista. Aunque algunas puedan dar cierto trabajo, la mayoría no llegan muy lejos.


Escepticismo y responsabilidad

3 noviembre 2011

Me resistía a poner un enlace a ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico porque en su publicación El escéptico digital había leído algún artículo que pretendía llevar el escepticismo más allá de lo razonable en lo que se refiere al cambio climático. Pero he encontrado que en 2009 Alberto Carmona escribió un buen resumen sobre lo irracional que es dudar a estas alturas del cambio climático antropogénico. Tanto como dudar de la eficacia de un paracaídas. Un punto de vista acertado sobre el debate más importante quer la Humanidad haya librado nunca.


Cómo vivir del negacionismo

26 septiembre 2011

La Universidad de Cagliary ha detectado en su contabilidad que existe un flujo de dinero proveniente de las petroleras del que se benefician algunos destacados negacionistas del cambio climático.

Una entidad denominada Amigos de la Ciencia y un profesor de ciencias políticas de la universidad controlaron un presupuesto de 507.975 dólares para actividades de divulgación de tesis negacionistas, elaboración de un vídeo y otros eventos con todos los gastos pagados para los participantes y jugosas minutas para los organizadores (100$ la hora). Además, la maniobra permite a las petroleras evadir impuestos porque, sobre el papel, se trata de donaciones a instituciones científicas.  Amigos de la Ciencia recibe generosas donaciones de Talisman Energy, una petrolera con sede en Alberta, que también paga a empresas de relaciones públicas (APCO Worldwide) para que, siguiendo un detallado y “estratégico” plan de comunicación, coordinasen las “cartas de expertos” en apoyo del video, obtuviesen cobertura de los medios de comunicación y promoviesen la publicación artículos de opinión favorables en los principales periódicos para promocionar el producto. Finalmente, una auditoría interna reveló que estos fondos estaban siendo utilizados para actividades políticas comprometiendo el nombre de la Universidad, que ha cortado relaciones con los supuestos “Amigos de la Ciencia”.

En Canadá el asunto ha despertado críticas severas en la prensa (esta y esta, por ejemplo) por el escaso control de la Universidad sobre este tipo de donaciones descaradamente subordinadas a intereses comerciales. La investigación continúa para aclarar posibles casos de “doble facturación”.
Entre los gastos se incluía un regalo de 541 dólares, junto con los gastos de viaje para la astrofísica norteamericana Sallie Baliunas, una negacionista “de lo que se le pida“.  Baliunas es conocida por un artículo polémico que cuestionó en 2003 el calentamiento global del siglo XX, co-escrito con Willie Soon, que ha recibido más de 1 millón de $ de​ Exxon -Mobil, el Instituto Americano del Petróleo e Industrias Koch que, según él, no influyeron en su investigación.
Parece que ser negacionista o calculadamente ambiguo sobre el tema puede ser rentable, a juzgar por las cantidades que se manejan. La Royal Society, la más prestigiosa institución científica de Reino Unido, estima que las inversiones de Exxonmobil destinadas a este tipo de cabildeo fueron de casi $ 3 millones en el año 2005  y, en una declaración pública sin precedentes, instó a la empresa a detener sus prácticas intoxicadoras en el mundo de la ciencia. La empresa dijo que de acuerdo, que no lo harían más… Pero por lo que se ve, el dinero del petróleo sigue fluyendo.

Científicos contra propagandistas: Dimisión del editor de una revista científica

14 septiembre 2011

En De Legos a logos me entero de que el editor de la revista científica Remote Sensing, Wolfgang Wagner,  ha dimitido a raíz de la publicación de un artículo de Roy Spencer en la revista. En el artículo de Spencer, como es habitual, selecciona intencionadamente datos estadísticos y usa tratamientos “sui generis” para demostrar que lo del calentamiento global es catastrofismo. El artículo se coló en la revista a pesar de no tener calidad suficiente y el editor considera que su deber es dimitir. Aquí traduzco y selecciono fragmentos de su editorial de despedida, donde da un ejemplo de libro de eso que se denomina integridad profesional. El caso demuestra que los científicos pecan de ingenuos porque creen que están discutiendo honradamente con científicos sobre datos y resultados cuando, en realidad, se trata de propagandistas políticos tramposos y demagogos muy bien asesorados por abogados y expertos en comunicación pública a sueldo de las petroleras.

El objetivo de las publicaciones científicas es alcanzar los más altos estándares de calidad, llevando a cabo una rigurosa revisión por pares, que se supone que debe ser capaz de identificar errores metodológicos fundamentales o declaraciones falsas. Desafortunadamente, como muchos investigadores del clima han señalado, el trabajo de Spencer y Braswell que fue publicado recientemente en Remote Sensing es conflictivo en ambos aspectos y no debería haberse publicado. Tras haber tenido conocimiento de la situación y tras el estudio de los distintos argumentos a favor y en contra, estoy de acuerdo con los críticos del artículo y, en consecuencia, dimito como Editor en Jefe de la revista.

Con este paso, también me gustaría para protestar personalmente por la forma en que los autores y otros escépticos del cambio climático han exagerado las conclusiones del artículo en declaraciones públicas (comunicado de prensa de la Universidad de Alabama, página personal del autor principal, la revista Forbes y Fox News, entre otros). Por desgracia, su campaña al parecer tuvo mucho éxito como lo demuestran las más de 56.000 descargas del documento completo en tan sólo un mes después de su publicación. Pero tratar de refutar el fenómeno del calentamiento global basándose en la comparación de un satélite en particular es estrictamente imposible. Además de ignorar todos los demás conjuntos de datos de observación (por ejemplo, la extensión del hielo marino disminuye rápidamente y los cambios en la flora y fauna) y muchos estudios (ofrece una lista de publicaciones) llega a conclusiones que simplemente son insostenibles a la vista de las evidencias.

Las opiniones políticas de los autores y sus objetivos, por supuesto, no descalifican el trabajo por sí mismas ni lo excluyen del proceso de revisión de la revista. El uso de datos por satélite para comprobar la funcionalidad de todo tipo de modelos geofísicos, es una parte muy importante de nuestro trabajo. Pero no se debe hacer en forma aislada por los científicos de teledetección. La cooperación interdisciplinaria con los modeladores es necesaria para entender dónde y por qué se apartan de los modelos los datos por satélite. En este aspecto, el proceso de revisión del artículo de Spencer y Braswell no cumplió su objetivo.

El jefe de redacción seleccionó tres científicos de alto nivel de renombradas universidades de los EE.UU., cada uno de con impresionante número de publicaciones. Sus comentarios tenían, aparentemente, la suficiente calidad técnica y sugirieron una “revisión mayor”, una “revisión menor” y uno de ellos propuso “aceptarlo como está”. Los autores revisaron su artículo de acuerdo con las observaciones formuladas por los evaluadores y, en consecuencia, el miembro del comité editorial que se encargó este trabajo aceptó el artículo (y, de hecho no podía haber hecho otra cosa). Por lo tanto, desde un punto de vista puramente formal, no hubo errores en el proceso de revisión. Pero, según el caso se presenta ahora, el equipo editorial involuntariamente seleccionó tres revisores que probablemente comparten algunas ideas escépticas de los autores. Esto por sí solo no implica que el proceso de revisión de este documento fuera erróneo.

En ciencia, la diversidad y la controversia son esenciales para el progreso y por lo tanto es importante que las diferentes opiniones se escuchen y se discutan abiertamente. Por lo tanto, los editores deben tener especial cuidado en que las opiniones minoritarias no se supriman. Si un artículo presenta interesantes argumentos científicos, aunque sean controvertidos, debe ser publicado. Esta fue mi primera respuesta después de haber tenido conocimiento de este caso en particular. ¿Por qué, después de un estudio más cuidadoso de los argumentos a favor y en contra, he cambiado mi opinión inicial?

El problema es que estudios comparables publicados por otros autores ya han sido refutados en discusiones abiertas y en varias publicaciones científicas, un hecho ignorado por Spencer y Braswell en su artículo y no recogido por los revisores. En otras palabras, el problema con el artículo de Spencer y Braswell no es que defiendan una opinión minoritaria (más tarde lamentablemente exagerada en los medios de comunicación), sino que esencialmente ignoran los argumentos científicos de sus oponentes. Este último punto se descuidó en el proceso de revisión y este error me ha llevado a la decisión de dimitir como editor en Jefe para dejar claro que la revista Remote Sensing se toma el proceso de revisión muy en serio.

Wolfgang Wagner. 2011


Cuando la educación es un estorbo

1 junio 2011

Los irresponsables climáticos son unos personajes que con argumentos entresacados de aquí y de allá, unos reales, otros tergiversados y otros, simplemente mentira, intentan convencernos de que “hasta que la certeza no sea absoluta es mejor o hacer nada”. Generalmente son personas que nunca se habían interesado por la ciencia hasta ahora. Hay abogados, economistas, periodistas, escritores de best-sellers, pero el tipo que más abunda es el propagandista facha, cuyo tema habitual era la política, que ante las dificultades técnicas del asunto del clima se dedica a copiar de aquí y de allá sin entender la mitad de lo que dice, sin conocer el método científico (asunto por el que sigue sin sentir la más mínima curiosidad) y entresacando frases y datos que hagan surgir la duda, que es de lo que se trata.

Este tipo de personajes pueden llegar a indignar a un santo y, sobre todo a un climatólogo, harto de trabajar con el máximo rigor para que un cantamañanas semianalfabeto le llame conspirador. En esas circunstancias la educación es un estorbo.