Predicciones erróneas sobre el cambio climático

11 julio 2013
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Algunos piensan que merece la pena correr el riesgo y continuar quemando petróleo y carbón. Echemos un vistazo a sus predicciones.

Predicciones erróneas sobre el cambio climático, resumidas por J C Baez.

1900: Knut Ångström se equivocó al predecir que el incremento en la concentración CO2 no tendría efecto en el clima, porque él pensaba que el efecto ya se producía a un nivel de saturación. Sus experimentos en laboratorio no eran lo suficientemente cuidadosos para detectar las propiedades de absorción reales. En cualquier caso, la estructura de la atmósfera permite que el efecto invernadero aumente a medida que aumenta la concentración de CO2 .

1971: Rasool y Schneider se equivocaron al predecir que el enfriamiento de la atmósfera debido a los aerosoles contrarrestaría el calentamiento debido al CO2. Su modelo tiene importantes debilidades y se demostró incorrecto en 1975. Rasool y Schneider corrigieron su modelo y rectificaron sus conclusiones. Los buenos científicos reconocen sus errores.

1993: Richard Lindzen se equivocó al predecir que el calentamiento secaría la troposfera, según su teoría de que existe un feedback negativo de la nubosidad, mientras que la sensibilidad del clima al CO2 sería mucho más baja de lo que se ha supuesto.  En 1981, el proyecto CLIMAP reconstruyó la temperatura en el último máximo glacial y encontraron evidencias de que apenas hubo enfriamiento tropical. Esto entraba en contradicción con los modelos generales de circulación (GCMs), que predecían un enfriamiento sustancial en los trópicos (e.g. see Broccoli & Manabe 1987). Todo el mundo pensó que los modelos estaban equivocados. Lindzen intentó explicar los resultados del CLIMAP postulando la existencia de un mecanismo de retroalimentación negativa. Pero entonces los resultados de CLIMAP fueron analizados en profundidad, y nuevos indicadores demostraron que contenían errores sistemáticos. Finalmente quedó demostrado que los modelos eran correctos, por lo menos más correctos que los datos de CLIMAP y que las teorías de Lindzen.

Por desgracia,Lindzen no ha admitido su error y ha ido creando nuevas teorías ad hoc, cada vez más enrevesadas, para intentar explicar por qué los datos no le dan la razón.

1995: John Christy y Roy Spencer afirmaron incorrectamente que la baja troposfera se estaba enfriando, en lugar de calentarse. Eligieron deliberadamente un grupo de datos erróneos para tratar de demostrarlo. Cuando los datos de los satélites fueron corregidos quedó claro que no era cierto.

2007: Courtillot et. al. propusieron una conexión entre los rayos cósmicos y el cambio climático. Pero no fueron capaces de aclararse sobre si el efecto era positivo o negativo. Es imposible demostrar o refutar una teoría que es incoherente. Los científicos etiquetan este tipo de cosas como “hipótesis que ni siquiera están equivocadas”.

Finalmente, por supuesto, se han producido algunas cosas que los científicos no predijeron. La más importante es, probablemente, las fluctuaciones multidécada de la temperatura global. Si en los modelos se incluyen los efectos radiativos de todos los gases de invernadero, y el retraso debido al calentamiento del océano, sigue sin reproducirse el periodo de temperaturas entre 1950 y 1970, en el que no se produjo el calentamiento que sería esperable. Se manejan dos explicaciones:

La captación de calor por los océanos tiene oscilaciones decenales, aunque los modelos no lo muestran. Es posible que la sensitividad del clima esté en el extremo más bajo del intervalo de valores posibles (digamos 2 °C al duplicarse la concentración de CO2) y que estemos viendo una oscilación decenal alrededor de la la señal del calentamiento.

La otra explicación es que los aerosoles han restado calentamiento a los gases de invernadero. De ser cierta esta hipótesis, la sensibilidad del clima al CO2 sería incluso más alta (alrededor de 3ºC), sensibilidad que no se manifiesta porque la radiación entrante estaría apantallada por los aerosoles. Si esta explicación es la correcta, estamos ante un escenario más peligroso todavía porque vamos a tener incluso más calentamiento a medida que aumenta la concentración de CO2.  La verdad debe estar en algún punto intermedio entre las dos hipótesis. (Véase Armour & Roe, 2011).

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Científicos contra propagandistas: Dimisión del editor de una revista científica

14 septiembre 2011

En De Legos a logos me entero de que el editor de la revista científica Remote Sensing, Wolfgang Wagner,  ha dimitido a raíz de la publicación de un artículo de Roy Spencer en la revista. En el artículo de Spencer, como es habitual, selecciona intencionadamente datos estadísticos y usa tratamientos “sui generis” para demostrar que lo del calentamiento global es catastrofismo. El artículo se coló en la revista a pesar de no tener calidad suficiente y el editor considera que su deber es dimitir. Aquí traduzco y selecciono fragmentos de su editorial de despedida, donde da un ejemplo de libro de eso que se denomina integridad profesional. El caso demuestra que los científicos pecan de ingenuos porque creen que están discutiendo honradamente con científicos sobre datos y resultados cuando, en realidad, se trata de propagandistas políticos tramposos y demagogos muy bien asesorados por abogados y expertos en comunicación pública a sueldo de las petroleras.

El objetivo de las publicaciones científicas es alcanzar los más altos estándares de calidad, llevando a cabo una rigurosa revisión por pares, que se supone que debe ser capaz de identificar errores metodológicos fundamentales o declaraciones falsas. Desafortunadamente, como muchos investigadores del clima han señalado, el trabajo de Spencer y Braswell que fue publicado recientemente en Remote Sensing es conflictivo en ambos aspectos y no debería haberse publicado. Tras haber tenido conocimiento de la situación y tras el estudio de los distintos argumentos a favor y en contra, estoy de acuerdo con los críticos del artículo y, en consecuencia, dimito como Editor en Jefe de la revista.

Con este paso, también me gustaría para protestar personalmente por la forma en que los autores y otros escépticos del cambio climático han exagerado las conclusiones del artículo en declaraciones públicas (comunicado de prensa de la Universidad de Alabama, página personal del autor principal, la revista Forbes y Fox News, entre otros). Por desgracia, su campaña al parecer tuvo mucho éxito como lo demuestran las más de 56.000 descargas del documento completo en tan sólo un mes después de su publicación. Pero tratar de refutar el fenómeno del calentamiento global basándose en la comparación de un satélite en particular es estrictamente imposible. Además de ignorar todos los demás conjuntos de datos de observación (por ejemplo, la extensión del hielo marino disminuye rápidamente y los cambios en la flora y fauna) y muchos estudios (ofrece una lista de publicaciones) llega a conclusiones que simplemente son insostenibles a la vista de las evidencias.

Las opiniones políticas de los autores y sus objetivos, por supuesto, no descalifican el trabajo por sí mismas ni lo excluyen del proceso de revisión de la revista. El uso de datos por satélite para comprobar la funcionalidad de todo tipo de modelos geofísicos, es una parte muy importante de nuestro trabajo. Pero no se debe hacer en forma aislada por los científicos de teledetección. La cooperación interdisciplinaria con los modeladores es necesaria para entender dónde y por qué se apartan de los modelos los datos por satélite. En este aspecto, el proceso de revisión del artículo de Spencer y Braswell no cumplió su objetivo.

El jefe de redacción seleccionó tres científicos de alto nivel de renombradas universidades de los EE.UU., cada uno de con impresionante número de publicaciones. Sus comentarios tenían, aparentemente, la suficiente calidad técnica y sugirieron una “revisión mayor”, una “revisión menor” y uno de ellos propuso “aceptarlo como está”. Los autores revisaron su artículo de acuerdo con las observaciones formuladas por los evaluadores y, en consecuencia, el miembro del comité editorial que se encargó este trabajo aceptó el artículo (y, de hecho no podía haber hecho otra cosa). Por lo tanto, desde un punto de vista puramente formal, no hubo errores en el proceso de revisión. Pero, según el caso se presenta ahora, el equipo editorial involuntariamente seleccionó tres revisores que probablemente comparten algunas ideas escépticas de los autores. Esto por sí solo no implica que el proceso de revisión de este documento fuera erróneo.

En ciencia, la diversidad y la controversia son esenciales para el progreso y por lo tanto es importante que las diferentes opiniones se escuchen y se discutan abiertamente. Por lo tanto, los editores deben tener especial cuidado en que las opiniones minoritarias no se supriman. Si un artículo presenta interesantes argumentos científicos, aunque sean controvertidos, debe ser publicado. Esta fue mi primera respuesta después de haber tenido conocimiento de este caso en particular. ¿Por qué, después de un estudio más cuidadoso de los argumentos a favor y en contra, he cambiado mi opinión inicial?

El problema es que estudios comparables publicados por otros autores ya han sido refutados en discusiones abiertas y en varias publicaciones científicas, un hecho ignorado por Spencer y Braswell en su artículo y no recogido por los revisores. En otras palabras, el problema con el artículo de Spencer y Braswell no es que defiendan una opinión minoritaria (más tarde lamentablemente exagerada en los medios de comunicación), sino que esencialmente ignoran los argumentos científicos de sus oponentes. Este último punto se descuidó en el proceso de revisión y este error me ha llevado a la decisión de dimitir como editor en Jefe para dejar claro que la revista Remote Sensing se toma el proceso de revisión muy en serio.

Wolfgang Wagner. 2011


Spencer se apunta al método del gallego

1 septiembre 2010

Roy Spencer es uno de los científicos negacionistas más prestigiosos. No sólo del cambio climático atropogénico, también de la evolución; es partidario del diseño inteligente, que es como se llama ahora al creacionismo de toda la vida. Spencer tiene un brillante pasado como investigador que le permite ir empleando su credibilidad para divulgar pseudociencia. No lo hace en publicaciones científicas, pero se permite colgar falsificaciones estadísticas en su blog. He aquí una:

La cosa consiste en crear un modelo en el que las entradas son los datos de temperatura oceánica en los que se reflejan las oscilaciones más importantes (PDO, AMO y SOI, o sea las oscilaciones en la temperatura superficial  del Atlántico, el Pacífico y un índice que recoge las variaciones en el hemisferio Sur). Durante un serie de años (de 1900 a 1960) busca las correlaciones entre la temperatura superficial (Sfc. Temp.) de la Tierra y las oscilaciones que hemos explicado. Por supuesto que hay correlación: pequeñas variaciones de la temperatura superficial a veces siguen y a veces anteceden a estas oscilaciones. Encontradas las correlaciones (que son malas, ninguna pasa de +- 0,3) ya tenemos un modelo que se ajusta bien a la variabilidad.  Ya hemos explicado cómo se hace eso: lo llamamos el método del gallego.

Y el modelo de Spencer es exactamente un método del gallego. Si a los datos de entrada se le suma una tendencia a la baja, por ejemplo (fingimos que viene una glaciación) el modelo no se da cuenta y proporciona exactamente las mismas conclusiones. Se trata de una estafa estadística pergeñada con la intención de embaucar. Es bastante rebuscada y no hemos podido preparar una versión Excel (no hay información suficiente), pero en términos generales es la misma patraña que explicábamos hace dos posts en “El método del gallego”.

El mismo autor lo dice: “Again I want to emphasize that my use of the temperature change rate, rather than temperature”. Se analiza la tasa de incremento de la temperatura, no la temperatura. De nuevo, un análisis o filtro que ELIMINA LA TENDENCIA.

Es otro de esos modelos no predictivos. Auténtica novedad en la ciencia. Como explica el mismo autor a un ingenuo que le pregunta, su modelo no sirve para hacer predicciones. Es extraño, puesto que se basa en ciclos naturales muy predecibles. Pero es que si te pones a hacer predicciones, hay muchas posibilidades de que se te vea el cartón. Naturalmente, el modelo necesita que se le introduzca constantemente la temperatura global reciente para actualizarse correctamente. Sólo predice bien las pequeñas oscilaciones. La tendencia hay que metérsela “a mano”.

¿Cuántos de estos engendros vamos a tener que soportar hasta que estos charlatanes pierdan completamente el escaso prestigio que les queda?