Ahora soy yo el que copia, o eso parece. Pero os juro que se me ocurrió a mi solito. Con tanta gente pensando en el Mundo cada vez es más difícil ser original.

Me copian. Es el artículo sobre el mapamundi de Peters, la entrada con más vistas de mi blog. No me importa porque no está tergiversado ni recortado, menos mal. Además, al final, el copista cita la procedencia. De todas maneras, me resulta un poco raro ver mi artículo copiado integramente en Taringa.
Es una pena que el texto haya sido tan maltratado por el exceso de negritas y colorines.

Hace cerca de un año que salió “En defensa de las vacunas”, de Carlos González. Se trata de un paladín de la lactancia materna, autor de varios libros de crianza natural como “Bésame mucho” y “Mi niño no me come”, así que es posible que alguien le escuche. No lo he leído íntegramente, pero sí que he podido comprobar que concede mucha importancia a las citas de artículos científicos; a cómo documentarse. Hay que aprender a documentarse. Es urgente, porque este señor ha comprobado que los padres antivacunas o vacunoescépticos suelen tener mucha información. El problema es que es mala información. Por eso se entretiene en explicar cómo funciona el sistema de publicaciones científicas y cómo se cita una publicación para que todo el mundo pueda consultarla. Aporta criterios para saber cuando un estudio es bueno y hay que hacerle caso o no.
En todos los foros antivacunas los comentarios son todos del palo de: a este le han comprado las farmacéuticas, intenta hacerse famoso levantando polémica y, sobre todo le llaman prepotente. Prepotente es la descalificación más habitual que suelen dedicar los fanáticos a quien les lleva la contraria. Parece que el tono con el que se cuenta la verdad nunca consigue ser lo suficientemente humilde.
El autor se indigna hasta lo más profundo cuando lee la basura demagógica de Xavier Uriarte y JM Marín, los autores antivacunas más divulgados en España. A mí me sucede algo parecido con los negacionistas del SIDA, del cambio climático y toda esa caterva de personajes autoendiosados que pregonan que todo es una gran mentira que ellos han conseguido desenmascarar. Los argumentos que utilizan son demagógicos, rebuscados, sensacionalistas y, en muchos casos, dependiendo del nivel de formación del auditorio, simples mentiras.
Así, un negacionista del cambio climático, si está ante gente que no sabe nada del tema, niega todo: Todo es una mentira comunista, los emails robados demuestran que los datos son falsos, es el Sol, viene una glaciación… Cuando tiene delante un interlocutor más informado su discurso pasa a ser que los modelos no son del todo fiables, que hay otras opiniones, que los datos del clima no han sido tergiversados, pero que la calidad de algunos indicadores es muy mala.
Los antivacunas hacen más o menos lo mismo. A los padres les cuentan que las vacunas son veneno y que si se las ponen, sus hijos pueden padecer todo tipo de secuelas. A los profesionales de la salud les cuentan que algunos riesgos están insuficientemente valorados, que las vacunas son necesarias en países con bajos niveles de higiene, pero que aquí la inmunidad de grupo es suficiente… Bajan la agresividad del discurso y se guardan sus afirmaciones más sensacionalistas porque el profesional les preguntaría inmediatamente ¿En serio? ¿Dónde has leído eso?
En resumen, que C González hace un recorrido por las técnicas fraudulentas que utilizan los antivacunas. Se esfuerza en contener su indignación, pero a veces se ve asomar la mala baba que te deja en el cuerpo contemplar impotente cómo unos irresponsables engañan a la gente.
Y todo eso ¿por qué? ¿para qué? En la novela 1984, cuando el protagonista descubre todos los engaños sistemáticos con los que el poder idiotiza y somete a los ciudadanos, se pregunta: “entiendo el cómo, lo que no entiendo es el porqué”.
Es un asunto complejo ese de por qué mentimos. Las razones son innumerables. El caso es que seremos enormemente cándidos si pensamos que sólo el interés económico lleva a mentir. Yo diría que la mentira por interés económico suele ser difícil de mantener mucho tiempo, porque contar sabemos todos. Y el que miente para enriquecerse hace más pobres a otros, que en algún momento sacan cuentas.
Las mentiras verdaderamente persistentes son las mentiras desinteresadas. Las mentiras que se inventan, se construyen y se propagan por amor al prójimo. Haced un poco de memoria autocrítica y preguntaos con honradez cuántas veces habéis propagado una de esas mentiras. Cuántas veces habéis mentido por la causa.
Supongo que a muchos de vosotros os fastidia, como a mí, que haya gente que se dedique a alimentar a los gatos callejeros.
Las poblaciones de gatos sin dueño que viven en el entorno urbano suponen un problema sanitario y ecológico porque degradan la calidad ambiental de la ciudad y son un foco de diversas enfermedades.
Depredadores urbanos
La presencia de gatos a en la ciudad se ha justificado a menudo como un medio de controlar plagas, especialmente de roedores. Algunos autores como Fitzgerald (1990) justificaban la presencia de gatos en el entorno urbano porque, a pesar del riesgo sanitario, consideraban que el balance era positivo. Sus conclusiones son aplicables a aquellos lugares donde la gestión de los residuos es muy deficiente. Es decir, más vale basura y gatos que basura y ratas. Sin embargo la mejor opción para la salud de todos sigue siendo ni basura ni gatos ni, por supuesto, tampoco ratas.
Los gatos se consideran la principal causa de disminución de las poblaciones de pájaros insectívoros en el Reino Unido (Mead 2000). Woods et al. (2003) calcularon que los gatos domésticos mataban 27 millones de pájaros en un periodo de cinco meses. Estos autores calcularon que un 73% de los gatos cazan pájaros y que cada uno capturó una media de 4,1 durante el periodo de estudio. Sims et al. (2007) demostraron el efecto negativo de la densidad de gatos sobre la diversidad de aves en el hábitat urbano en el Reino Unido. Beckerman (2007) demuestra que, incluso sin considerar la eliminación física de los pájaros, la predación provoca efectos sobre la reproducción y la conducta de las aves. Los efectos sub-letales provocados por el estrés son suficientes para reducir las poblaciones en un 95%. Por otra parte, la tasa de crecimiento de estas poblaciones gatunas sin control es muy rápida (1,4 partos por año y una media de tres cachorros por camada, según Nutter et al. 2004).
La magnitud de las cifras ha provocado un debate en el Reino Unido y las entidades conservacionistas han solicitado “tolerancia cero” con los gatos sin dueño y la colaboración de los propietarios para que encierren los gatos de noche y les pongan cascabeles, entre otras medidas (véase la página de la RSPB). Existen por todo el mundo diversas iniciativas para controlar los gatos, precisamente por su efecto sobre la fauna, que consisten en la esterilización, sacrificio o adopción (Fernández y Aranda 2001, Levy et al. 2003; Foley et al. 2005).
Efectos sobre la salud humana
Las poblaciones de gatos en el entorno humano sin un adecuado control veterinario son un riesgo sanitario que padecemos y pagamos todos. Hotez y Brooker (2008) han relacionado las enfermedades típicas de sectores marginados de la población urbana con la presencia de animales domésticos sin control veterinario. Hay diversas enfermedades infecciosas (zoonosis) que pueden ser transmitidas por estos animales (Hemsworth y Pizer 2006), de las cuales la más importante es la toxoplasmosis. Pero hay muchas más.
Ascaridiasis (Toxicara catis y Toxascaris leonina). Parásitos que se transmiten por ingestión de los huevos. Según el órgano atravesado por la larva en su migración pueden producir daños oculares, neurológicos y en otros órganos.
Bartonellosis, enfermedad del “arañazo de gato”, aunque también las pulgas la pueden transmitir. Es una infección producida per la bacteria Bartonella henselae, produce infecciones en la piel, generalmente leves, pero que pueden complicarse con linfadenopatía.
Campilobacteriosis y salmonelosis, bacterias que pueden transmitir también otros animales domésticos por contacto directo o indirecto con sus excrementos. Producen, fiebre, diarrea, náusea, vómitos y, en general, trastornos gastrointestinales que pueden llegar a ser graves. Complicaciones poco frecuentes pueden ser el síndrome Guillain-Barre o la septicemia.
Criptosporidiosis. Cryptosporidium és un parásito que se transmite por vía fecal-oral. Produce diarrea y otros trastornos gastrointestinales. Ocasionalmente puede complicarse con inflamación de la vesícula biliar o neumonía.
Dermatofitosis (tiña). Es una micosis debida a Microsporum cani que pueden transmitir los gatos y otros animales domésticos por contacto directo o indirecto. Producen irritaciones cutáneas raramente graves.
Diversos gusanos nemátodos parásitos de los géneros Ancylostoma y Uncinaria, que se transmiten por ingestión de los huevos. Producen lesiones en la piel, hemorragias, inflamación y dolor intestinal. Los gusanos céstodos del género Dipylidium, que se transmiten por ingestión de pulgas infectadas, producen picores.
Los mordiscos y arañazos transmiten un conjunto de patógenos como Pasteurella, Streptococcus, Fusobacterium y Capnocytophaga, que ocasionalmente pueden complicarse y producir meningitis, endocarditis y otras consecuencias graves (Oehler et al. 2009)
Los gatos pueden padecer y transmitir la gripe aviar (H5N1) si comen aves infectadas (Kuiken et al. 2004).
La toxoplasmosis es una de las zoonosis parasíticas más comunes del mundo. Está provocada por Toxoplasma gondii, un prootozoo del que los gatos son el hospedador definitivo. La enfermedad afecta especialmente a las personas inmunodeprimidas y es un riesgo potencial para recién nacidos y mujeres gestantes. Produce malformaciones fetales y encefalitis. Se sospecha que podría ser el agente causal de varias enfermedades psiquiátricas como la depresión o la esquizofrenia. Los oocistos de Toxoplasma presentes en los excrementos son la vía principal de transmisión. Los anticuerpos del protozoo se han detectado en un 40% de los gatos en grandes ciudades como Sao Paulo o Melbourne (Meireles et al. 2004) y el porcentaje es mayor entre los gatos vagabundos.
Basta de memeces
Las poblaciones urbanas de aves insectívoras en los parques y jardines son un mecanismo natural de control de plagas muy eficaz. Su presencia aporta calidad y naturalidad al paisaje urbano y ahorra el uso de productos insecticidas.
El problema se agrava si los gatos reciben alimento, ya que así su población llega a densidades muy por encima de las que alcanza cualquier otra especie de depredador. Los restos de la comida que aportan los “amantes de los gatos” son otra parte del problema.
Nuestras ciudades necesitan una adecuada gestión de los residuos y los gatos callejeros necesitan un dueño que los lleve al veterinario. La sensiblería irresponsable no es la solución de nada. La protección de la salud y el respeto a la naturaleza deben estar siempre por encima de un mal entendido amor a los animales.
Bibliografía
Baker, P.J., Bentley, A.J., Ansell, R.J. & Harris, S. (2005). Impact of predation by domestic cats Felis catus in an urban area. Mammal Rev. 35, 302–312.
Fernández, J, Aranda, Y 2001 Methods to control and eradicate non-native terrestrial vertebrate species. Convention on the Conservation of European Wildlife and Natural Habitats (Bern Convention) Nature and environment. Council of Europe Publishing 118.
Fitzgerald, BM. 1990. Is cat control needed to protect urban wildlife? Environmental Conservation 17 : p 169-171.
Kravetz JD, Federman DG, JD (2002). Cat-associated zoonoses. Arch. Intern. Med. 162 (17): 1945–52.
Mead, C. (2000) The State of the Nation’s Birds. Whittet Books, Stowmarket.
Robertson, ID 1998 Survey of predation by domestic cats. Australian Veterinary Journal 76-8, 551–554.
Sumner, B., ML Ackland 1999 Toxoplasma gondii antibody in domestic cats in Melbourne. Australian Veterinary Journal 77- 7, p 447–449.
Thorington, K.K. & Bowman, R. 2003. Predation rate on artificial nests increases with human housing density in suburban habitats. Ecography 26, 188–196.

El apartado de conspiraciones del Congreso Ciencia y Espíritu de Barcelona este año está un poco flojo. Faltan la conspiración judeomasónica y los illuminati, que se ve que en 2011 no han tramado nuevas maldades. Este año hay nazis, gigantes y aliens. Empezamos.
José de Alberto presenta credenciales de científico: Académico de La M.I. Academia Mundial de la Ciencia, se autodenomina egiptologo… y dice por todas partes que es Miembro de la Fundación Clos, la que gestiona el Museo Egipcio de Barcelona. He enviado un correo a esta entidad (comunicacio@museuegipci.com), para que estén al corriente de las actividades de su “miembro”. . y os animo a hacer lo mismo (véase la respuesta en los comentarios).
Mi pregunta es: Todos estos personajes tan, digamos … creativos, ¿tienen imaginación? Es decir, esas chorradas son, por lo menos, fruto de una mente inspirada y dotada para la invención o son, como sostiene algún opinador habitual de este blog, un triste refrito de Hollywood y los comics. Llevando la cuestión a su extremo, la “Nueva era, la era Acuario, la nueva conciencia” ¿es un subproducto de las series de televisión?
Como dicen los periodistas becarios, “la pregunta está en la calle” o también “esa es la pregunta del millón”.
Claudia Bürk, narradora y miradora de lo oblicuo, como experta en física cuántica nos ofrece su ayuda en esta materia tan intrincada. Me sugiere que conectemos por facebook. No puede ser, no estoy en facebook, lo cual me ahorra mucho de mi tiempo libre.
Además, el tema, la física cuántica, está en el candelabro. Deepak Chopra y otros cantamañanas están vendiendo libros y vídeos sobre el asunto. Creo que mis dudas al respecto pueden ser parecidas a las de mucha gente, así que me parece interesante plantearlo como pregunta abierta.
El problema es el siguiente:
¿Cuántos son los niveles de energía de un electrón en una caja de 1 angstrom de longitud, y cuántos los niveles de energía de una bola de 10 g en una caja de 10 cm?
Basta que me des la respuesta para una caja de una sola dimensión. Para solucionarlo te ayudará saber que la masa del electrón es de 9.1 E-31 Kg. De nada.
Resolver este ejercicio ayuda a comprender por qué la cuantización de la energía no tiene ningún efecto en nuestra vida cotidiana ni en la vida de ningún organismo que mida más de… ¿una micra?
Y como premio por el esfuerzo, aquí este poema escrito y declamado por Tim Minchin. Este hombre sí que es un descubrimiento.
Os juro que cada año espero con más impaciencia el Congreso Ciencia y Espíritu de Barcelona. Gracias a este evento, los que hemos pasado del escepticismo cientifista a la contemplación (esto no tiene remedio: siéntate y disfruta) nos ponemos al día de qué es lo último en terapias excéntricas, teorías conspiranoicas, civilizaciones perdidas y todas esas cosas que el “establishment” mantiene ocultas, pero tan mal ocultas que siempre hay algún intrépido investigador dispuesto a contártelas pormenorizadamente (si no fuera porque nos están esperando en algún sitio).
Este año viene con un poquito de retraso, pero mereció la pena la espera. Abrochaos el cinturón de seguridad cerebral porque empezamos:
Me comentan que próximamente aparecerá “EL EFLUVIO CURATIVO” un manual en el que se desarrolla una terapia basada en la aspiración de las propias ventosidades. Bien mirado ¿por qué no?
Hmm…detecto un poquito de mal rollo entre los trabajadores de la 5ª dimensión. A ver si esto va a acabar a tortas, como la cumbre de política interplanetaria de 2009.
Resumiendo: las últimas tendencias
¿Qué se lleva este año? Pues comprobamos que lo cuántico va abriéndose camino y que lo sonoro está en cierto retroceso. Los conferenciantes de este año tienen todos una formación que podríamos denominar “multicursillista” y muchos, a su vez, venden cursillos. Así que esta gente vive de darse cursos unos a otros, con lo que son un prueba viviente de que los motores perpetuos existen, al menos en la economía alternativa. Tal vez podría ser la solución a la crisis.
Se comprueba que lo oriental o, más bien lo que suena oriental, sigue siendo un valor seguro.
Sea positivo, hombre
Las terapias New Age también participan de esa lacra contemporánea que es el motivacionismo, producto de la aplicación a la salud de los principios de ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson. Por si no lo saben, es el libro que los jefes te regalan cuando te comunican que tienes que trasladarse a la sucursal de Matalobos del Páramo, provincia de León. Todo depende de tu actitud. Plantéatelo como un desafío. Nada de sentirte triste o enfadado. Actitud positiva ante todo.
El próximo paso en esta línea terpéutica tan prometedora es conseguir que los amputados regeneren sus miembros. Por desgracia no se ha encontrado todavía a gente con una actitud lo suficientemente positiva. Tssss….
Los alternativos se pasan a complementarios (…!que cobardes!)
Observo también que los sanadores que no están completamente chiflados se están pasando a opciones menos radicales, las llamadas “medicinas complementarias”, que consisten en que la medicina convencional te cura mientras el vendemilagros de turno cobra por hacerte pases mágicos tres tardes a la semana. Es bastante más seguro (no te expones a que el paciente te denuncie) y si fracasa, ya sabemos que lo que fracasa es la medicina convencional. Existen algunas alternativas en este campo sin pretensiones de lucro (parece), como la de CanVi que vienen a ser lo que toda la vida se ha llamado terapia de grupo.
La próxima entrada la dedicaremos a las conspiraciones. Todo un género ya, que en este congreso muestra cada año sus creaciones más destacadas.
Un amigo me envía un desoladora evidencia de qué es lo que los antivacunas entienden por investigar.
El portal se llama veccineinjury y se supone que trata sobre vacunas, aunque más bien tiene como objetivo fundamental aterrorizar a los padres. Las vacunas son venenosas, teratogénicas, cancerígenas, deformantes, letales… Leyéndolo, las vacunas parecen un crimen contra la humanidad sólo comparable al Zyklon-B. Por el contario, los niños sin vacunar están sanos como peras: no padecen alergias, ni asma, ni déficit de atención, ni insomnio, ni nada de nada. Todo lo contrario, duermen como benditos, atienden más en clase, están más alegres que los demás y ríen, cantan y juegan.
¿De dónde salen todas estas afirmaciones? Pues de una investigación que está en marcha y con la que podéis colaborar. Se trata de una encuesta anónima on line en la que te preguntan si tu niño ha sido vacunado y si está sano. Yo mismo la he rellenado y he puesto que mis once hijos han sido vacunados y que, naturalmente, padecen toda clase de enfermedades, incluida la lepra, la peste exantemática y el sarampión porcino. La envías y ya está, pasa a formar parte de la estadística.
Este estudio tan serio y fiable se completa con una selección de testimonios del tipo: “Mi hijo no ha sido vacunado de nada, ni siquiera de la polio (sic) y no coge nunca ni un constipado” que más que aportar información epidemiológica sobre los hijos nos informa sobre la salud mental de los padres.
Es inútil explicar a esta gente que un estudio epidemiológico no se hace así, que están haciendo una elección sesgada de la muestra, usando datos no contrastados y que añadir esa selección de anécdotas es tratar a la gente como estúpidos. Enseñarles un estudio serio y cómo se hace no sirve de nada. ¿Para qué? Cualquier investigación que contradiga sus creencias es sospechosa de haber sido sufragada por la industria farmacéutica.
El único recurso que me queda para, al menos, sembrar la duda entre aquellos que aún conservan la capacidad crítica, es hacer que el lector recapacite sobre lo absurda que es la idea de la conspiración universal de las vacunas. Porque los que creen que solo existen razones comerciales para vacunar a los niños o no saben contar o piensan que todas las personas de este mundo somos unos miserables.
Una vacuna contra la polio cuesta menos de 5 € la dosis. La de la rubeola o la del sarampión cuestan menos de 3 € la dosis. La temible triple vírica ronda los 10 €. Son medicamentos relativamente baratos, en comparación, un vial de 10 ml de insulina cuesta de 20 a 40$.
¿Cuánto cuestan en total todas las vacunas que se le ponen a un niño? Pues es posible cumplir todo el calendario de vacunas por menos de 100 €. Si utilizamos vacunas combinadas y en presentaciones más cómodas de inyectar puede que el coste llegue a los 200 €.
De 200 € por niño ¿cuánto se lleva la farmacéutica? Las vacunas no son cacahuetes, conllevan unos gastos importantes de investigación, controles de calidad, conservación del producto… No me atrevo a dar una cifra, pero desde luego, es un dinero muy bien administrado si con él tienen que sobornar a todo el personal médico, hospitales, organismos estatales, universidades, la OMS… y comprarles a todos para que envenenen a nuestros hijos.
¿Cuánto se gasta un niño en refrescos y en chuches? Pongamos 2 € a la semana. Hacen cerca de 1000 € a lo largo de su infancia. Con todo ese dinero, las empresas de chuches y refrescos tienen para comprar a todos los médicos y científicos del mundo para que nos convenzan de que los azúcares añadidos son inofensivos. Además, se podrían aliar con los dentistas para acabar de redondear el negocio.
¿Cómo es posible que todos los profesionales de la salud, incluidos los dentistas y la OMS, hablen tan mal del exceso de azúcar en la dieta?
Las tabaqueras podrían ganar mucho dinero si consiguiesen enganchar a la gente al tabaco a los 12 años. Un fumador se gasta más de 1000 € al año. Sin embargo, no conozco ningún médico que recomiende que los niños fumen ¿Cómo es posible que los investigadores, la OMS, los médicos y las autoridades sanitarias estén en guerra contra el tabaco?
¿No será que los profesionales de la salud son más honrados que lo algunos paranoicos creen?