Fantasmas bajo la sábana

20 marzo 2014

HaddockNo estoy tan enfadado como el Capitán Haddock, pero casi.

He estado unos días en Zaragoza y he visto por toda la ciudad publicidad de una exposición sobre la sábana santa de Turín. En ningún sitio lo dice, pero uno sospecha que la sábana que se enseña es una réplica. Efectivamente, parece que ha resultado posible para la tecnología moderna hacer una réplica de un objeto tan extraordinario…¡Asombroso!

En fin, no voy a entretenerme en explicar la falsedad de la reliquia. Ya lo ha hecho mucha gente mejor que yo. Véase por ejemplo: http://www.pensar.org/2004-01-turin.html#author. Lo que me parece increíble es que haya apoyo institucional a una patochada semejante. El Ayuntamiento de Zaragoza, no contento con dedicarle una calle (y no pequeña) a San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del OPUS y apóstol de la santa coacción, presta su nombre y pone su logo en los folletos que anuncian la exposición. Unos folletos pésimamente redactados en los que se anuncia que la exposición muestra todo lo que “la ciencia forense y científica” sabe sobre la sábana.


El pedófilo en el psicoanalista

5 febrero 2014

Divan

Me han sorprendido y entristecido las revelaciones de Dylan Farrow acerca de los abusos sexuales a los que la sometió su padre. Viendo los gustos de Woody Allen en materia de mujeres creo que las evidencias están contra él. Su relación con Soon-Yi, a la que saca 35 años, hace que sea difícil creerle.

Woody Allen ha ido al psicoanalista durante años. Me temo que una combinación entre el reconocimiento de la élite, la admiración popular y la intelectualización de las perversiones que proporciona el psicoanálisis puede ser destructiva. El dogma psicoanalista dice que la represión produce neurosis. Aunque no está claro a qué se refieren con la palabra “neurosis” y aunque no existen pruebas de que la represión sea la causa, los psicoanalistas siguen animando sus pacientes a que consideren sus deseos sexuales como la raíz del problema y a que los exploren. Hay pacientes a los que les encanta ser el centro de atención del psicoanalista. Pueden complacer su narcisismo sin sentirse cuestionados y eso lleva a mucha gente a desarrollar una dependencia del terapeuta, en una especie de pacto de miserables.

Este tipo de pactos interesados son frecuentes en el psicoanálisis. Un ejemplo lo tenemos en un paciente de Freud, Pankejeff, el famoso “hombre de los lobos”, al que Freud nunca consiguió curar. Pankejeff era escéptico acerca de la rebuscada interpretación que el padre del psicoanálisis había hecho de sus sueños, pero accedió a seguir tratándose con él porque le permitió casarse con la mujer que quería, en contra de la voluntad de su familia.

Si un padre que abusa de su hija va a un psicoanalista lacaniano puede encontrar mucha comprensión. En el documental El Muro podían oírse opiniones de psicoanalistas franceses poco menos que disculpando el abuso sexual de los padres hacia las hijas. Los psicoanalistas consiguieron que el documental fuera censurado por orden judicial, pero son muchas las muestras de apoyo de la sociedad francesa a los autores.

En este otro vídeo puede verse una retahíla de disparates psicoanalistas sobre la sexualidad. Una selección de perlas machistas, dogmáticas y pedantes de las que no hay la más mínima prueba empírica. Solo voy a seleccionar una para que entendáis de qué estoy hablando:

El pedófilo pretende ser un buen padre. (…) No solo ama al niño, sino que reconoce al niño su derecho al placer.


Científicos disidentes: Donald I. Williamson

27 enero 2014

Onicoforo

Onicóforo

No todos los insectos pasan por la fase larva. Los saltamontes, por ejemplo, nacen como pequeños adultos y simplemente van mudando y creciendo. En la última fase se desarrollan las alas. Otro caso muy diferente es el de las mariposas, moscas, abejas y escarabajos. Las larvas no se parecen en nada a los adultos. Son gusanos (la gente los llama así) más parecidos a los tardígrados o onicóforos, unos gusanitos aterciopelados como el de la foto, que a los insectos.

En 2009 , Donald I. Williamson, apoyado por L. Margulis propuso que el origen de estas larvas sería una hibridación. Consiguió publicar su hipótesis en una buena revista (PNAS “Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America”) y creó una pequeña revolución. Le hicieron caso porque Williamson venía publicando trabajos sobre larvas de toda clase de bichitos desde los años cincuenta, así que era un experto en el asunto. La idea llegó a gozar de difusión en medios de divulgación científica como la revista Investigación y Ciencia, que le dedicó un artículo. La idea viene a ser que un primitivo insecto volador de metamorfosis sencilla (como el saltamontes) habría hibridado (o más bien parasitado) a uno de esos gusanos. El resultado habría sido un organismo que primero desarrolla una forma y a continuación la otra. Una quimera como el centauro, pero en dos fases.

Unos meses más tarde, Gonzalo Giribet, de Harvard contesta en los PNAS. Se pregunta hasta qué punto puede un científico proponer cualquier teoría, sin importar la falta de evidencias, y demandar a los demás que trabajen sobre su hipótesis. Lo dice porque Williamson propone varios experimentos bastante llamativos (como fecundar una cucaracha con espermatozoides de onicóforo, a ver qué pasa). La ética científica dice que debería ser él el que hiciese ese trabajo y publicar los resultados cuando los tuviese. Giribet considera que la revista está favoreciendo la especulación gratuita.

Williamson

Pensemos que en biología todo esto de la hibridación no suena tan absurdo como puede parecer porque está asumido que el origen de algunos orgánulos del interior de la célula, como las mitocondrias, tienen un origen simbiótico (son antiguas bacterias que se incorporaron a organismos unicelulares con núcleo). Todo el rastro genético de esta hibridación se halla en el ADN de nuestras células.

Precisamente, son estos restos genéticos los que no aparecen. Los críticos con la hipótesis de Williamson recuerdan que el grado de afinidad entre el ADN de los onicóforos y los insectos es algo que ya ha sido estudiado. Varios trabajos coinciden en que los onicóforos son parientes próximos de los insectos y las arañas, pero no hay nada en el árbol filogenético que sugiera la hibridación. La comparación del ADN, de las proteínas y otras pruebas muestran que las mariposas no están más emparentadas con los onicóforos que los saltamontes.

Lo más sorprendente es que Williamson afirma tener resultados experimentales que apoyan su hipótesis. Dice haber fecundado huevos de ascidia (un animal con forma de gaita, pariente lejano nuestro) con esperma de erizo y el resultado es una larva híbrida más parecida al erizo. Erizos y ascidias están bastante lejanos en la escala evolutiva, con lo que obtener estos híbridos es algo verdaderamente extraordinario. Pensemos que la hibridación entre especies próximas (el caballo y el burro) ya plantea problemas (los mulos son estériles). En la mayoría de los casos es simplemente imposible entre especies un poco distantes (no existen híbridos entre conejos y ratas, por ejemplo). La hibridación entre erizos de mar y ascidias es algo parecido a lograr un híbrido entre un caballo y un avestruz. Existen dos experiencias llevadas a cabo con éxito (o eso habría que creer), pero las dos las realizó Williamson (1989 y 1990). Los únicos testimonios que quedan son dibujos y fotos de unas larvas que parecen de erizo. La descripción del desarrollo de los híbridos es incompleto y no se conservan los ejemplares intermedios, solo los híbridos finales, que son indistinguibles de las larvas de erizo.

Erizo-y-ascidia

Erizos y ascidias. Un amor imposible

Se trata de un experimento que solo le sale a él y del que no quedan evidencias materiales que pueda examinar un grupo independiente. Otro laboratorio examinó los “esferoides”, unos corpúsculos con aspecto de bolita que se obtuvieron en el experimento de 1990 (en el del 89 no aparecieron). Resultaron ser un amasijo de diatomeas (mugre del acuario, vamos). Hart en 1995  analizó el ADN de una de las larvas supuestamente híbridas y solo tenía ADN de erizo. Ni rastro del ADN de la ascidia.

El asunto ha sido recogido por la prensa sensacionalista y las páginas web de los creacionistas, siempre atentos a cualquier amago de controversia para presentarla como una crisis profunda del mundo científico, justo castigo por no querer usar la Biblia como libro de texto. Aparte del sensacionalismo, de las utilizaciones interesadas de los fanáticos religiosos y algún sesudo análisis posmoderno, ningún científico ha publicado nada relevante en esa línea de trabajo.

Batracios

Aún continúa el debate, con pruebas en contra y todavía sin pruebas a favor. Williamson insiste en asignar orígenes exóticos a las larvas y, ya lanzado,  también a las de los vertebrados, de manera que los renacuajos serían producto de una antigua hibridación entre peces y ranas. Margulis, promueve la “simbiogénesis” como un nuevo paradigma alternativo al de Darwin, en el que la historia de las especies no se parece a un árbol sino a una especie de tela de araña. Da la impresión de que Williamson se ha quedado bastante solo, aunque ya se sabe que en biología una teoría no desaparece hasta que no muere su último defensor.

La revista PNAS ha decidido cambiar su política de publicaciones y no dejar pasar los artículos de viejas glorias sin pasar por una supervisión científica. Una publicación de Williamson  fue abortada por los editores en 2010. Está disponible en la red, pero no ha sido aceptada en ninguna revista.

Para mí lo interesante de esta historia es comprobar que existe una ética consuetudinaria en el mundo de la ciencia que tiene normas no escritas como:

No te dediques a especular abusando de tu prestigio.

Si propones algo extraordinario, compruébalo tú mismo. No cargues a los demás con el peso de la prueba.

No ignores selectivamente el trabajo de los demás.


Narcisismo emocional

7 enero 2014

Autoayuda

Los libros de autoayuda han creado su propio espacio en los estantes de la librerías. Algunos tienen títulos tan prometedores como: “Te mereces ser feliz”, “El secreto de felicidad” y cosas parecidas. Es verdaderamente imperdonable que no te regalen uno al nacer, para que no pierdas el tiempo y vayas directo al grano.

Los hay que contienen consejos razonables, pero que no son de gran ayuda para quien, agobiado por sus problemas, está imposibilitado para pensar con claridad. Los hay que, tratando de ayudar, pasan a convertirte en el único culpable de tus males. La mayoría oscilan entre lo ingenuo y lo trascendente. Sin embargo, a mí me resultan bastante siniestros. Y cuanto más trascendentes, más siniestros. Por ejemplo, Mike George, coucher de inteligencia emocional, nos explica de forma resumida los siete hábitos que pueden sabotear tu meditación y retrasar la recuperación de la paz interior: 1. Preocuparse. 2. Pensar en el pasado. 3. Juzgar. 4. Criticar. 5. Culparse. 6. Ser catastrofista. 7. Dudar.

Imagínense a Mike George asesorando a Dostoyevski sobre cómo enfocar su carrera literaria. Le diría que se dejara de macanas sobre el crimen, la culpa y la responsabilidad y todo eso y que se pusiera a meditar y a ganar pasta escribiendo folletines.

Este Mike George no sabría por dónde empezar conmigo: soy una de esas personas que se preocupan, que juzgan a los demás y a mí mismo, pienso en mis errores del pasado, dudo, critico, me culpo y culpo a otros, aunque tratando de ser justo, lo cual me acarrea más dudas y preocupaciones. Las dudas inevitables cuando uno hace juicios morales y se plantea decisiones éticas. Y, por si fuera poco, a menudo siento angustia al ver cómo se imponen conductas catastróficas que nos llevan, naturalmente, a la catástrofe. Son dudas y culpas de las que no me avergüenzo. Hace tiempo que me di cuenta de que mi alma no está a la moda.


Justa ira

1 enero 2014

¡Me ha llamado individuo!


No siento la fuerza, maestro

17 diciembre 2013

En Magonia aparece vídeo de Jukka Lampila un maestro experto en canalizar la energía del Qi para la defensa personal. Sin embargo su inmenso y milenario poder queda anulado cuando se encuentra con un escéptico.

Me ha recordado otras  lecciones magistrales de maestros como Dim Mak, Dillman y una larga lista de personajes capaces de explotar la credulidad de la gente con la ayuda de sus discípulos, que, o son extremadamente sugestionables, o les divierte el engaño.

Llama la atención que todos estos maestros están bastante fondones. Se ve que la fuerza del Qi no tiene poder contra las hamburguesas.

Nunca fui aficionado a las peleas ni a las películas de artes marciales y pasé mi infancia sin pelearme con nadie salvo dos o tres excepcionales ocasiones. Todo ello a pesar de que los chavales de mi colegio y de mi barrio eran muy aficionados a ambas cosas y estaban continuamente buscando pendencia. Sin embargo, viendo estas imágenes, tengo que reconocer que se me despierta un cierto instinto macarra y me ofrecería gustoso a darles un par de guantazos a estos venerables maestros.


Contra los privilegios de la homeopatía

10 diciembre 2013

Tres médicos impulsan la campaña ‘No sin evidencia‘, cuyo manifiesto pide a Sanidad que no apruebe ningún tratamiento que no haya demostrado “mediante ensayos clínicos reproducibles, unas condiciones de eficacia y seguridad al menos superiores a placebo”. “La regulación de unos supuestos medicamentos homeopáticos sin indicación terapéutica es una grave contradicción en sí misma y debe ser rechazada. Si no está indicado para nada ¿para qué hay que darlo?”.

La noticia en El País lleva ya 700 comentarios. La mayoría apoyando la iniciativa y también muchos contando lo de “a mi primo le funciona”. La homeopatía está perdiendo prestigio desde que se denuncian las maniobras de farmacéuticas homeopáticas y se airean sus injustificables privilegios legales.


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