Acupuntura y tuberculosis

27 junio 2014

 

Tuberculosis

Algo que la medicina convencional no puede proporcionarte pero la acupuntura sí: tuberculosis.

Unos médicos chinos describen una infección transmitida por las agujas de acupuntura que afectó a 30 pacientes, dos de ellos graves, en este artículo:

Liu Y, Pan J, Jin K, Liu C, Wang J, et al. (2014) Analysis of 30 Patients with Acupuncture-Induced Primary Inoculation Tuberculosis. PLoS ONE 9(6): e100377. doi:10.1371/journal.pone.0100377

No se llega a esclarecer cuál es el origen concreto de la infección. Se trata sin duda de las agujas que se emplearon en los tratamientos de acupuntura. Afortunadamente, en China disponen también de medicina convencional y administraron potentes antibióticos a todos los pacientes sospechosos.

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¿Debemos destruir la Universidad, maestro?

26 septiembre 2012

 

Nuestra generación padeció los excesos experimentadores de muchos profesores y maestros que pretendían liberarnos y no sabían cómo hacerlo. Para liberar a alguien primero hay que identificar qué es lo que le oprime. Si la opresión consiste en llevar uniforme, entrar y salir a toque de pito y recibir collejas y palmetazos de los profesores, la liberación se puede concretar en la supresión de normas denigrantes. Pero si lo que nos oprime es el SISTEMA, entonces agárrate porque la educación (mi educación) se convierte en un experimento de subversión del sistema.

La subversión del sistema puede consistir en sentarse unos frente a otros, profesor y alumnos mezclados, para ver si alguien se anima a enseñar a los demás lo que sabe en un plano de igualdad, porque el esquema profesor-alumno es parte del sistema opresor. El resultado (diez minutos de silencio incómodo) no hizo tambalearse al sistema opresor, sino que más bien nos ayudó a entender por qué goza de tan buena salud.

Recuerdo un debate en el programa “La Clave” sobre la Universidad. Uno de los invitados, catedrático de no sé qué, suelta: “Hay que acabar con la Universidad y que cada hombre enseñe a cada hombre lo que sabe.” Para mi asombro, todos los invitados estuvieron de acuerdo. Yo era adolescente y me sorprendió que todos aquellos profesores universitarios considerasen que la eliminación de la Universidad era lo deseable. Luego empezaron una discusión demasiado oscura para mí, empezé a aburrirme y me fui a la cama a leer.

Supongo que todos aquellos universitarios tan iconoclastas siguen en sus cátedras o se habrán jubilado sin lograr su ansiado objetivo, la destrucción de la Universidad, al menos voluntariamente.

En ésas estábamos cuando llegó el paradigma oriental. La verdadera liberación era interior. ¡Claro!… Por eso no conseguíamos nada. La respuesta estaba en la sabiduría de Oriente, las artes marciales, la meditación, el yoga, el zen y el cuenco tibetano. Nadie parecía reparar en el hecho de que las sociedades orientales eran más rígidas, clasistas, injustas y opresoras que la nuestra. Extraños maestros para liberarse.

¿Cómo es posible que llegara a triunfar un conjunto de ideas tan estrambótico? Yo creo que el cine tiene algo que ver.

La película Karate kid ofrece un ejemplo del paradigma oriental en lo que a trasmisión de conocimiento se refiere. El maestro transmite conocimientos pero, sobre todo, actitud. Está enseñando artes marciales pero también un modelo de comportamiento y un modelo de enseñanza. El conocimiento debe ser divulgado como se divulga un secreto poderoso, de persona a persona, en voz baja y a cambio de sumisión.

No sé lo suficiente para saber si es un mito cultural, pero el paradigma oriental que hemos creado los occidentales dice que la enseñanza de los misterios de oriente consiste en seguir el camino de un maestro hasta que éste nos considera lo suficientemente sabios como para caminar solos. Las probabilidades que tenemos de seguir a un farsante que se hace pasar por sabio no son escasas, pero siempre podemos compensar el tiempo perdido aprendiendo las artes del farsante y atrayendo a discípulos ingenuos. Quizá sea ése el origen de los misterios de oriente.

Todos hemos sufrido maestros ineptos y farsantes pero, por fortuna, había otros que compensaban. Pero en kárate Kid, el alumno debe someterse servilmente a un solo maestro porque no le está permitido dividir su tiempo entre varios.

No conozco los pormenores de la historia de la educación, pero lo que me queda claro es que la diferencia fundamental es que en occidente la enseñanza, como el conocimento, son una tarea colectiva. La ilustración desarrolla la enciclopedia y el plan de estudios, que pretenden ordenar y poner en común lo que sabe para que pueda ser alcanzado por cualquiera (con mucho trabajo, desde luego) con el objetivo manifiesto de que desaparezcan las ciencias secretas y los saberes arcanos. La pareja maestro-discípulo, en el contexto occidental de transmisión del conocimiento, es una pareja sospechosa.


Ostentación de humildad

17 septiembre 2011


Meditemos sobre la meditación

22 junio 2011

Para los que buscan información objetiva sobre la meditación y sus efectos me permito recomendar este estudio de 2007 elaborado por una decena de científicos de la Universidad de Alberta para una agencia del gobierno USA. Es bastante exhaustivo (es un tocho de 470 páginas); analizan 813 estudios, de los que la mayoría destacan por su baja calidad metodológica. La conclusión es que no existen pruebas de efectos de la meditación sobre la salud en general: Está disponible entero en pdf y es muy útil para orientarse en el complejo berenjenal de técnicas, escuelas y tradiciones. Lo que menos me gusta es el uso abusivo de siglas, pero supongo que es necesario para no pasar la frontera sicológica de las 500 páginas. Aquí hay una entrevista a los autores, que en general no fueron entrevistados por ningún medio importante. Ya os habréis fijado que este tipo de estudios nunca salen el los periódicos ni en la tele.

Han hecho un trabajal… Inicialmente seleccionaron, buscando en toda clase de bancos de datos, 2,285 artículos potencialmente relevantes. La aplicación de los criterios de selección los dejó en 911. Las razones para excluir estudios eran las siguientes: (1) el estudio no estaba dirigido a estudiar la efectividad de la meditación (n= 909), (2) estudios sin grupo control (n= 280), (3) el estudio no aportaba datos medibles relacionados con la salud (n= 170), (4) el estudio no examina un grupo de población adulta (n= 9), y (5) el estudio está hecho sobre menos de 10 participantes. El trabajo distingue cinco amplios tipos de meditación: Mantra, Atención Plena (Mindfulness), Yoga, Tai Chi, y Qi Gong y los compara entre ellas y con otras alternativas como la educación sanitaria (HE).

Los resultados son demoledores para aquellos que piensan que la meditación es la solución de casi todo. No se ha demostrado que sea la solución de prácticamente nada. Ocurre algo parecido a lo que se encuentra al evaluar la calidad de los estudios que demuestran la efectividad de la acupuntura o la homeopatía: Existe una gran cantidad de estudios propagandísticos de baja calidad que pretenden haber encontrado evidencias. Los estudios más rigurosos no encuentran nada o casi nada.

Es impresionante la cantidad de cosas para las que NO SIRVE la Meditación Trascendental ®, (recordemos que es una marca registrada). No ofrece ventaja sobre la educación sanitaria para mejorar la presión arterial, ni el peso corporal, ni la frecuencia cardiaca, ni el estrés, ni la ira, ni el colesterol, tampoco sirve para controlar la ingesta alimentaria ni el nivel de actividad física en pacientes hipertensos. La Respuesta de Rejalación (RR) no es mejor que el biofeedback para reducir la presión arterial en hipertensos (lo que no quiere decir que el biofeedback funcione). El yoga no produce efectos clínicos estadísticamente significativos sobre la presión arterial en comparación con pacientes no tratados. Tampoco es mejor que el ejercicio físico para reducir el peso corporal en pacientes con trastornos cardiovasculares. La meditación budista zen en pacientes hipertensos no funciona mejor que, simplemente, tomarse la presión arterial de vez en cuando. Algunos meta-análisis no han podido hacerse. Por ejemplo, respecto al efecto sobre la drogadicción, los estudios eran demasiado heterogénos. Muchas prácticas diferentes y muchos tratamientos de los resultados que no tienen nada que ver unos con otros. Los tres mejores estudios, que estudiaron respectivamente la Atenció Plena, el RR y el Yoga son inconclusivos.

Yo mismo estoy sorprendido de unos resultados tan pobres, especialmente la meditación de Atención Plena, que tiene unos objetivos modestos (tratar la depresión) y está desprovista de elementos místicos. Finalmente, uno se pregunta, ¿sirve para algo algún tipo de meditación? Algo hay: El meta-análisis reveló que los efectos fisiológicos más fuertes y consistentes en poblaciones sanas se producen en la reducción de la frecuencia cardiaca, presión arterial y el colesterol. El efecto neuropsicológico más fuerte es en el aumento de la creatividad verbal. Hay también algunas pruebas de “antes y después” que apoyan la hipótesis de que ciertas prácticas de meditación reducen el tiempo de reacción visual, la presión intraocular, y aumentan el tiempo de contención de la respiración (no es sorprendente porque muchos tipos de meditación ejercitan el control de la respiración). La Mindfulness ha demostrado algún efecto en la prevención de la drogadicción. En el estudio comparativo del yoga para el alcoholismo se encuentra una tasa de recuperación significativamente mayor para el grupo de practicantes de yoga, aunque en ambos casos es discutible a qué se debe exactamente el efecto (cambio en el modo de vida y en el entorno social…). El estudio que comparó la RR con la relajación muscular progresiva (PMR) en alcohólicos encontró efectos en la presión sanguínea (que se mantuvo más baja que en el grupo control), pero no para las otras medidas (ansiedad, pulso, y conductividad de la piel). De manera que se puede decir que la RR y PMR produjeron cambios significativos en la tensión. Pero la baja calidad metodológica de los estudios indica que la mayoría pueden dar lugar a sobreestimaciones de los efectos del tratamiento o son difícilmente generalizables. En particular, la falta de un grupo de control correspondiente en el antes y el después de los resultados impide controlar las tendencias temporales y la sensibilidad a las características metodológicas. Por lo tanto, esto resultados deben interpretarse con cautela.

Los autores sugieren que los que quieran estudiar los efectos de estas y otras técnicas parecidas, utilicen los criterios CONSORT (Consolidated Standards of Reporting Trials) para no perder el tiempo y no hacérselo perder a los demás. Estos criterios están pensados para evitar las malas prácticas de las farmacéuticas, que intentan a menudo hacer creer en la eficacia de sus fármacos a base de estudios poco rigurosos. Pero como sucede con las farmacéuticas, el objetivo de muchos de estos estudios es hacer publicidad engañosa y se dirigen a la prensa y no a la comunidad científica, así que me temo que seguiremos leyendo por mucho tiempo eso de “estudios científicos demuestran que…”


Lobsang Rampa: fontanería del ocultismo

28 diciembre 2010

Intentando ceñirnos al tema de este blog, inauguraremos una serie dedicada a las imposturas literarias. Obras supuestamente escritas por algún remoto personaje que de forma azarosa llegan a las manos del lector occidental contemporáneo y que nos traen mundos, mitologías y formas de pensar desconocidas. Generalmente no se enmarcan en ninguna tradición. Son obras especialísimas, presentadas como grandes revelaciones culturales. El éxito y la influencia de estas imposturas ha sido grande; algunas han tenido la capacidad de crear mitos aceptados como verdaderos y contra los que resulta agotador luchar.

Empezaremos por el mito que fabricó nuestra imagen del Tíbet lejano y misterioso. Hace poco hablábamos (o mejor dibujábamos) acerca del estereotipo occidental de lo que debe ser el pensamiento oriental. El Profesor Hurvitz, de la Universidad de Columbia, traductor de literatura oriental, decía que “para mucha gente, Oriente DEBE ser misterioso o, si no, la vida no tiene sentido.”

Esta obsesión por encuadrar a Oriente dentro de su mito ha necesitado de diversas estafas para asentarse en la imaginación colectiva. Es que la realidad es tozuda, no se ajusta a lo que nos gustaría que fuese y, a veces, hay que ayudarla un poco. Para ayudar a recrear, o más bien a crear, la imagen del Tíbet y su sabiduría oculta escribió sus memorias el supuesto lama Martes Lobsang Rampa y se las arregló para que llegaran al público occidental de la manera más extraordinaria que pueda imaginarse. Para ello ocupó el cuerpo de Cyril Hoskin (1910-1981), un británico sin oficio conocido (se ha dicho que era fontanero, pero parece que el fontanero era su padre). Poseido por el lama, Cyril escribió y fue publicando sus relatos desde 1958, a pesar de que los expertos consultados por la editorial se mostraban todos de acuerdo en que los allí se contaba no tenía nada que ver con la realidad del Tíbet ni con el budismo. Por ejemplo, la operación de “apertura del tercer ojo”, que le hacen a Lobsang para que pueda ver las auras y que le permite también ver algunos campos magnéticos (curiosamente, sólo los de los imanes), no se ha realizado nunca entre los verdaderos lamas. Los editores se debieron quedar un poco fastidiados, porque seguramente esperaban alguna opinión elogiosa para ponerla en la contraportada del libro y tal. Así que, simplemente, ignoraron las advertencias y, por supuesto, publicaron el libro. Tuvieron un enorme éxito y hoy en día es imposible visitar un puesto de libros viejos sin encontrar alguno.

Entre los expertos consultados estaban Hugh Richardson, el último residente británico en Lhasa; Marca Pallis, viajero; y Heinrich Harrer, el protagonista de “siete años en el Tíbet”. Uno de ellos, Agehananda Bharati publicó este artículo, en que explica que el plomero británico, que no había estado nunca en el Tíbet ni sabia una palabra de tibetano, ni siquiera era original en sus fantasías.  Se había inspirado en el libro de Madame Blavatsky “Secret Doctrine”. Otra impostura intelectual de una conversa al budismo que por lo menos sí estuvo en Oriente a finales del XIX, aunque su desconocimiento de la lengua no le permitiese leer ni uno solo de los textos sagrados. En todo caso, Oriente estaba muy lejos y resultaba fácil convertirse en un experto si venías de allí. Blavatsky, más que una budista era una especie de multiiluminada que promovió una religión neoplatónica y ocultista llamada teosofía, que ya no está de moda ni nada, pero que constituye la semilla del, digamos, “pensamiento” New Age. También a ella se le apareció un maestro espiritual invisible para el resto de los mortales que le reveló grandes secretos sobre el viaje astral, la Atlántida y todos los tópicos del ocultismo, aunque parece que el ectoplasma oriental no llegó a poseerla, como hizo Lobsang con el hijo del fontanero.

En el Skeptic dictionary podréis encontrar una recopilación breve del contenido de las numerosas novelas del supuesto lama: Lobsang conoció al yeti; reconoció las momias de sus anteriores reencarnaciones; supo, por su acceso al saber oculto, que la cordillera del Himalaya se formó por la colisión de la Tierra con otro planeta y aportó otras muchas informaciones de este jaez, todas, como podéis ver, de gran valor científico.

Que sus libros todavía se vendan a un euro (cincuenta céntimos, si regateas) no me sorprende. Lo increíble es que… ¡todavía se imprimen! Ediciones Destino (del grupo Planeta) y Editorial Troquel, de Argentina, siguen publicando sin complejos esta impostura trasnochada. Y leyendo los comentarios de lectores, comprobamos que muchos saben que se trata de invenciones, pero dicen que el libro está bien porque “les ayudaó a abrir la mente” y a “ser mejores personas”. Tengo que reconocer que me sorprende que una patraña pueda servir de ayuda para algo así. La moraleja es que hay personas que están deseando ser engañadas. Su crecimiento interior no les ha proporcionado la sinceridad suficiente para reconocer que se lo creyeron todo como pardillos y que, alentados por el héroe-lama, profundizaron en la autosugestión y la autohipnosis hasta llegar a creerse protagonistas de su propia novela. Hace falta inteligencia emocional para reconcer esas cosas.

La estrella de Oriente está declinando gracias a la globalización. Ahora convivimos con muchos orientales y vemos que no son demasiado misteriosos, van a lo suyo, no parecen preocupados por cuestiones trascendentales y no se les ve levitando casi nunca; además, la mayoría tienen unos gustos en lo que se refiere a música, cine, mobiliario y adorno personal que rayan en lo que toda la vida hemos calificado como “kitsch”.

Qué decepción, Oriente está aquí y tiene más de hortera que de místico.


Oriente está muy lejos

14 noviembre 2010

Nuestra idea sobre cómo piensan los orientales está fuertemente contaminada de prejuicios “orientalistas” en el peor sentido del término. El pensamiento eurocentrista parece negar a los orientales la capacidad de estudiar objetivamente la naturaleza mediante la razón y la experimentación. Los que piensan que la mentalidad oriental es holística y trascendental por naturaleza deberían leer la biografía de Wang Chong (27-100 DC). Un escéptico oriental.

Así que conviene ser un poco críticos con los que intentan vendernos pensamiento oriental. ¿Seguro que saben de lo que hablan?


¿Tut-to o muet-te?

1 abril 2010

En una televisión hindú un gurú dice que es capaz de matar con sus poderes síquicos. Un famoso escéptico le desafía a que intente matarle a él y, efectivamente, el escéptico está a punto de morir, pero de aburrimiento.