La libertad de mover un dedo o no moverlo

21 enero 2022
En el experimento, el voluntario debe parar el cronómetro de arriba. Decide hacerlo en el momento W (línea verde) y pulsa el botón unas centésimas después (línea roja). Pero la decisión ya ha sido tomada antes de que él lo sepa (flecha azul)

La voluntad consciente es una ilusión creada por el cerebro. Esta opinión se basa en los experimentos de Libet, publicados en 1985, que descubrió que la actividad neuronal que dispara una decisión voluntaria es anterior a la sensación consciente de tomar la decisión. El cerebro fabrica retrospectivamente un camino ilusorio desde el pensamiento a la acción, cuando el camino va más bien al revés. Vamos, que nuestra sensación consciente de ir a hacer algo no es la verdadera causa, sino que es algo que está funcionando en paralelo y un poco más lento. La señal de actuar proviene de otros procesos más rápidos sobre los que no tenemos la más mínima sensación de control.

La decisión que vamos a tomar puede rastrearse en el cerebro hasta 10 segundos antes de que la tomemos voluntariamente en el área motora suplementaria (SMA). Este estudio analiza la actividad de todo el cerebro durante un experimento de elección libre entre derecha e izquierda y busca las zonas cuya activación resulta más predictiva de lo que va a pasar después. Como era de esperar son el cortex motor y el SMA. Esta aproximación les permite anticiparse hasta 10 seg a la elección del voluntario estudiando la actividad del cortex frontopolar

En este artículo de Wegner se explica que la ilusión de voluntad trabaja en paralelo con otros circuitos que “llegan antes” a las zonas motoras del cerebro. Eso no quiere decir necesariamente que la voluntad no gobierne nuestros actos, pero habrá que reconocer por lo menos que puede separarse la voluntad de la sensación consciente de voluntad. Eso tampoco quiere decir que el que gobierna las cosas sea el inconsciente. Recuerden que estamos hablando de actos voluntarios conscientes.

En esta serie de experimentos se pedía a voluntarios que eligiesen mover el índice de la mano derecha o de la izquierda al sonar una señal. Estimulando magnéticamente el cortex motor se conseguía influir en su elección, sobre todo si tenían que hacerlo rápido, pero los voluntarios estaban convencidos que movían uno u otro porque así lo habían decidido.

Este estudio (con un vídeo del que he sacado la ilustración) analiza la actividad de 1500 neuronas relacionadas con el movimiento de un dedo. 1,5 segundos antes de que el voluntario manifieste que lo va a mover, ya se detectan “reclutamientos” masivos entre la población de neuronas. Analizando unas 250 neuronas se puede vaticinar con una precisión del 80% lo que el voluntario va a hacer antes de que él lo sepa. Esto nos coloca en la incómoda situación de enfrentarnos a una máquina a la que es imposible engañar. Sabe lo que vamos a hacer antes que nosotros. Sentimos que se allana nuestro espacio mental, el hogar inviolable de nuestro yo.

La evolución de estos estudios está llevando a la aplicación de modelos procedentes de la economía para estudiar las decisiones que toman las poblaciones de neuronas, porque ya se sabe que la conducta de una persona no es predecible, pero la de un millón de personas sí lo es.

La fabricación a posteriori del relato de nuestra voluntad también queda desenmascarado en la prueba de la elección de fotos. A un voluntario se le da un montón de fotos de personas y se le pide que elija las fotos que más le gustan. El entrevistador es un prestidigitador que cambia el montón elegido por el montón desechado sin que el voluntario se dé cuenta. Después se repasa el montón elegido y se le pregunta por qué los ha elegido. El voluntario, que no percibe el cambiazo, elabora una respuesta explicando por qué le gustan unos rostros que en realidad había decidido, hace un minuto, que no le gustaban.

Este “destripar” la voluntad es algo que intranquiliza a mucha gente por las implicaciones morales: La culpabilidad o el esforzarse en ser mejor ¿en qué quedan? ¿Qué pasa con el sentido ético? Un nuevo robo del sentido de la existencia con los que regularmente nos castiga la ciencia. Se me ocurren tres reflexiones:

Primero: Sigo prefiriendo saber a creer. Aunque la neurobiología me enseñe que mi voluntad es el producto del funcionamiento de un órgano, no voy a caer en fantasías narcisistas. No soy un ser mágico especial. Quiero saber la verdad aunque no me guste.

Segundo: Eso del sentido de la existencia debe aguantar bastante porque llevamos perdiéndolo desde lo de Copérnico. Luego Darwin nos reveló que nuestros antepasados eran monos piojosos, y si con eso no nos suicidamos es que el sentido de la existencia aguanta cualquier cosa. A lo mejor es que la trascendencia es sólo una ocupación para ratos perdidos y la mayor parte del tiempo funcionamos en modo terrenal.

Tercero: Solo se pierde la magia sobrenatural, que es un tipo de magia bastante bobalicona comparada con la magia del mundo natural. No parece necesario un ente sobrenatural para justificar la voluntad y sus decisiones. La explicación mecanicista no cambia nada desde el punto de vista práctico. Los delitos siguen siendo delitos y la solidaridad, una práctica que favorece el desarrollo de las familias, las sociedades y la Humanidad..


¡Eureka!

7 agosto 2021

Está feo presumir, pero estoy muy orgulloso de haber resuelto la construcción de un pentágono con regla y compás (casi sin consultar). Es un pasatiempo que estaba muy de moda en la Grecia clásica y puede jugarse en esta dirección: https://sciencevsmagic.net/geo/.


Read-me-man

2 octubre 2020

Historias de superhéroes: Read-me-man saltó a la fama por su capacidad para leer libros de instrucciones


Salud pública

30 septiembre 2020

Ser pobre es muy malo para la salud. Por ejemplo, este estudio canadiense muestra que el riesgo de recaída en la enfermedad obstructiva pulmonar depende básicamente del nivel de ingresos.

«El capitalismo mata» es algo más que una frase. Hay abundancia de estudios que demuestran los efectos nefastos de las políticas de ahorro en gasto sanitario. Por ejemplo, el copago produce un mayor abandono del tratamiento en esquizofrénicos holandeses. Y además es una espiral infernal, porque la enfermedad produce más pobreza. Este estudio en Francia demuestra que el cáncer empobrece a los más desfavorecidos. Los norteamericanos que padecen cáncer tienen que elegir entre la muerte y la pobreza. Eso sí… pagan menos impuestos que nosotros.

Pero el COVID y la crisis de los opiáceos ha puesto en evidencia que el neodarwinismo de una sociedad cada vez menos solidaria está teniendo consecuencias para todos. La salud pública en EEUU es un desastre comparada con cualquier país civilizado. Parece como si en el país de los triunfadores, los triunfadores hubieran decidido que los perdedores se mueran sin reparar en que eso tiene efectos sobre la salud y la economía del país entero.

Un sistema de salud pública eficiente, que pague la atención de los pobres es lo más efectivo y conveniente para todos, incluidos aquéllos cuyo objetivo en la vida es pagar pocos impuestos.


El misterio de la colmena

12 abril 2020

La genética de poblaciones dio lugar a un fenómeno cultural del que todo el mundo hablaba a finales del siglo pasado. La sociobiología. La búsqueda de las bases evolutivas de nuestro comportamiento social. Ni la historia, ni la lucha de clases, ni la economía… lo que modela la sociedad son los genes. La radicalidad del planteamiento tenía grandes consecuencias éticas y sociales. ¿La conducta altruista es heredada? ¿son culpables los egoístas o, simplemente obedecen a sus genes? ¿qué más cosas son consecuencia de nuestros genes? ¿la inteligencia? ¿la prosperidad?

En el debate social se discutían las posibles bases genéticas de la desigualdad o el racismo, pero el debate científico se centraba en el origen evolutivo del altruismo y la cooperación. La sociedades de insectos se convirtieron en un objeto de estudio de estas conductas que a primera vista parecen ir contra los intereses del individuo, pero que favorecen la supervivencia de un superindividuo: la colmena o el hormiguero.

Wilson escribió un manual que, en su momento, y todavía ahora, es uno de los textos más completos sobre las sociedades de insectos, The Insect Societies (1971). Para cualquiera que le interese la naturaleza es un libro fascinante. Sólo por las magníficas ilustraciones vale la pena tenerlo.

Insect societies

Hamilton, en 1964, propuso una audaz teoría sobre el origen de las sociedades animales que asignaba un papel fundamental al parentesco, entendiendo éste como el porcentaje de genes que se comparten. La conducta altruista, si depende de un gen, quedará fijada evolutivamente si las probabilidades de supervivencia de un hermano beneficiario se incrementan en más del doble, o si la conducta beneficia a un nieto, si las probabilidades de supervivencia del nieto aumentan más de cuatro veces. Todo quedaba resumido en una desigualdad:

R > c/b

El parentesco (R) debe ser mayor que la relación coste/beneficio.

En abejas y hormigas, las obreras están muy emparentadas como consecuencia de la haplodiplodía. La haplodiploidía es una forma de determinación del sexo que consiste en que los huevos no fertilizados producen machos con sólo un juego de cromosomas, mientras que los huevos fertilizados producen hembras con cromosomas del padre y de la madre, como nosotros.

En las especies haplodiploides las hembras comparten el 75% de los genes con sus hermanas, mientras que solo un 50% con sus hijas, si las tuvieran. Eso explicaría que sacrifiquen su vida o su fertilidad para incrementar el éxito de la colonia.

En The Insect Societies, Wilson escribía que el parentesco era un fuerza generatriz de la socialización. Pero las cosas no estaban tan claras y ya desde el principio se objetó que muchos organismos haplodipliodes no deserrollaban conducta social relevante. Hay ácaros, trips y escarabajos haplodipliodes no sociales, mientras que, por otra parte, los termes son diploides y han creado sociedades tan complejas como las de las hormigas y las abejas (por no hablar de las asombrosas ratas-topo). Por otra parte, medir cuánto se incrementa el éxito de la colonia y el efecto competitivo o colaborativo entre los individuos es muy complejo.

En este artículo de 2010, Wilson y coautores explican que las complejidades que rodean la idea de Hamilton, inicialmente tan simple, le restan capacidad predictiva. Las ecuaciones clásicas de la genética de poblaciones son suficientes para explicar una transición gradual a la sociabilidad. Un dato significativo es que varias especies no sociales de insectos muestran, en condiciones de laboratorio, conductas de colaboración. Estas conductas son adaptativas porque la colaboración suele ser beneficiosa para todos, aunque no sean parientes. Esto es especialmente evidente en especies que construyen nidos elaborados o excavan galerías. Sale a cuenta compartir esfuerzo en la construcción o en la defensa del nido.

El parentesco no es el motor de estos cambios, sino una consecuencia.


Del cogollo al brote: apología de la marihuana

30 marzo 2020

 

Freak brothers

Algunos medios de izquierdas consideran que una de sus obligaciones con la sociedad es potenciar y difundir la producción y el consumo de marihuana. Este objetivo se ha marcado El Diario.es, que dedicó el número 23 de su revista trimestral al supuesto debate sobre la regulación de cannabis y, de paso, ensalazar lo maravillosa que es esta planta para fomentar una economía participativa, reactivar el mundo rural, crear nuevos materiales, etc, etc… pero sobre todo, para fumársela. El uso medicinal y, sobre todo, «recreativo» de esta planta «milenaria» (¿hay alguna que no lo sea?).

MarihuanaEs la enésima vez que los medios progresistas confunden la discusión sobre la despenalización de una droga con la apología del consumo. Algo que sería inconcebible con el alcohol o el tabaco. Pero fumar marihuana tiene unas connotaciones tan enrolladas … Era la «droga blanda», una hierba milenaria, algo natural, que no provoca adicción. Y lo del «uso recreativo»… genial definición. ¿Quién puede oponerse al uso recreativo de algo, ¿verdad? Alguien muy aburrido, …algún carca. Así que, a pesar de la introducción bastante ponderada del director del Diario.es, en el número de la revista predomina abrumadoramente la apología y la opinión superficial. Nadie habla de brotes psicóticos y, francamente, no creo que una doctora en derecho sea la más indicada para valorar si el cannabis cura el autismo, ni su eficacia como analgésico. Únicamente el doctor Manuel Isorna advierte del entontecimento, pérdida de memoria, fracaso escolar, accidentes, adicción y demás consecuencias de la maría.

Es descorazonador que un medio informativo consulte poco a científicos y, en cambio se conceda tanto espacio a un profesional de la divagación como Escohotado, ensayista dedicado al uso recreativo de la filosofía, o a divagar sobre la física cuántica, por ejemplo, sin saber ni cómo se resuelve una ecuación de segundo grado. Pero Escohotado tiene un gran predicamento en este asunto porque se ha metido de todo y, en mis tiempos, el más enrollado era el que más drogas había probado. Los que cuidábamos instintivamente nuestra salud nunca llegamos a tener la mente verdaderamente abierta. Nos perdimos la conexión cósmica y el viaje a Ganímedes pero, a cambio, somos capaces de resolver una ecuación de segundo grado y sabemos que la física cuántica no demuestra la existencia de las hadas. También sabemos que la creación intelectual bajo los efectos de las drogas no suele engendrar nada que valga la pena. La droga solo sirve para convencernos de lo geniales que somos. A Escohotado, además, le ha servido para darse cuenta de lo degenerados que son los comunistas y que lo mejor contra la pobreza es el liberalismo económico.

Para resumir y no seguir dando la turra, en esta revista apenas se hace mención de los efectos sobre la salud de esta esta panacea médico-recreativa. Apenas explica que intoxicarse con cannabis produce efectos irreversibles en la salud mental de las personas, especialmente cuando la intoxicación comienza en la adolescencia. Este estudio de revisión de 11 trabajos epidemiológicos sobre el consumo de cannabis en 23.000 adolescentes demuestra su relación con la depresión y el suicidio. Independientemente de patologías previas o de situaciones de marginación. El cannabis por sí solo es una causa significativa de depresión y propensión al suicidio.

El consumo de cannabis produce brotes psicóticos. Son tres veces más frecuentes en consumidores habituales y hasta cinco veces más frecuentes en consumidores de las variedades más fuertes. Estos datos proceden de este estudio en el que participaron casi un centenar de investigadores de 23 instituciones científicas. De España han participado el Hospital Clínic de Barcelona y el Gregorio Marañón.

Y hay más. Su interacción con otras drogas, el incremento del riesgo de accidentes, los efectos permanentes e irrecuperables en el desarrollo del cerebro, que recordemos que es un proceso que se alarga hasta los 21 años. Y se habla solo del THC, pero existe una gran cantidad de principios activos en la planta de los cuales no se sabe nada.

La falta de información es grave, incluso entre los profesionales de la salud. Y hay que prepararse para la creciente plaga, porque el uso del cannabis se duplica en los estados de los EEUU donde se ha legalizado (Miech et al. 2014). Así que la legalización tiene que ir acompañada de medidas preventivas e informativas que nadie parece interesado en poner en marcha. Los medios de izquierdas parecen más ocupados dando recetas para hacer galletas de maría y de los de derechas no cabe esperar mucha objetividad.

El efecto terapéutico está demostrado solo para algunas dolencias muy determinadas, para las que existen otros medicamentos alternativos, en muchos casos más eficaces, pero que no tienen defensores tan entusiastas.

La María que se cultiva tiene cada vez más THC. A raíz de la legalización de diversos preparados para uso médico, se están introduciendo supuestos medicamentos que contienen altos niveles de THC (hasta 7 gramos por paquete!), injustificables desde el punto de vista terapéutico. Muchos fabricantes han encontrado una tapadera para vender productos que son, simplemente, para colocarse y si son un poquillo adictivos, mejor.

Todo esto me recuerda el supuesto respaldo científico a las virtudes del vino, que finalmente estaba basado en opiniones y en investigaciones de poca calidad. Al final, cada vez es más evidente que el consumo moderado de vino solo sirve para perjudicarse un poco menos. Lo mejor es no perjudicarse nada.

 

Referencias

Meier  MH, Caspi  A, Ambler  A,  et al.  Persistent cannabis users show neuropsychological decline from childhood to midlife.  Proc Natl Acad Sci U S A. 2012;109(40):E2657-E2664

Miech, R. A., Johnston, L. D., O’Malley, P. M., Bachman, J. G. & Schulenberg, J. E. (2014). Monitoring the future. National surrvey results on drug use 1975–2014 (NIDA, 2014).

Moore et al. 2007. Cannabis use and risk of psychotic or affective mental health outcomes: a systematic review. The Lancet 370-9584

Volkow  ND, Baler  RD, Compton  WM, Weiss  SR.  Adverse health effects of marijuana use.  N Engl J Med. 2014;370(23):2219-2227.

 

 

 


Wodarg, el héroe contra el sistema

26 marzo 2020

Las situaciones de crisis son el terreno abonado para los polemistas y los demagogos. La crisis de la gripe A tuvo como protagonista a la “monja de la gripe”, que advertía que la gripe no era tan peligrosa (cuando todo el mundo ya lo sabía). Su mensaje lo mezclaba con sospechas de una conspiración mundial para exterminar a media humanidad. Más tarde aprovechó la atención para hacer publicidad de un remedio milagroso, que era, simplemente, un desinfectante de piscinas que se vendía a un precio astronómico.
WodargAhora, el aspirante a capitán de las fuerzas rebeldes es el médico alemán Wolfgang Wodarg. Es básicamente un médico metido a político del SPD y, como la monja, está haciendo un uso capcioso de los datos. Su tesis es que los coronavirus siempre han estado aquí y este no es más mortífero que la gripe. Lo que pasa es que éste se está identificando porque se elaboró un test específico para hacerlo y se está dando publicidad a los números. Las autoridades están alentando el pánico por oscuros intereses.

Como siempre, mentir es muy rápido y combatir la mentira requiere un esfuerzo enorme que nadie se toma. Pero si buscamos un poco (casi toda la información está en alemán) vemos que:

  • No es un investigador. Es un médico metido a político. Con meteduras de pata importantes en su historial (como el caso del impostor Postel).
  • La información que da sobre los coronavirus en general es intencionadamente capciosa. Hay multitud de coronavirus diferentes y el COVID-19 es muy peligroso por su combinación de mortalidad relativamente alta y facilidad de contagio.
  • Las estadísticas que enseña en su página web y en sus charlas están convenientemente interrumpidas allí donde a él le interesa. La elevada mortalidad de Italia, por ejemplo, no sale porque los últimos datos que enseña son de día 2 de marzo.
  • No explica el colapso hospitalario, que no tiene precedentes, ni el número de pacientes en la UVI, ni la cantidad que están necesitando respiración asistida. Esos enfermos asfixiándose no son invenciones, son una realidad que abarrota los hospitales y que provoca una mortalidad añadida, consecuencia del colapso sanitario, que es lo que todos nos estamos esforzando por evitar.

Quimiofobia y sensibilidad química múltiple

22 marzo 2020

Quimiofobia

Le secret de Sainte-Hélène. Henning Wagenbreth

El coronavirus está devolviendo a su lugar el miedo a las enfermedades infecciosas, que habíamos perdido de vista gracias a las vacunas, a la eficacia de nuestro sistema sanitario, a los servicios de limpieza, el alcantarillado y todas las prácticas de higiene que nos inculcaron desde pequeños nuestras madres, que sí conocieron epidemias.

Ya nadie tenía memoria de ese miedo colectivo al contagio. En nuestra sociedad avanzada era mucho más cotidiano y extendido el miedo a los «productos químicos» o incluso a «la química», así, en general. Sin embargo, pocas personas son capaces de precisar a qué se refieren con eso de «química». Qué tiene química y qué no. El alcohol de la cerveza es «natural», pero el glutamato monosódico que le ponen a los platos preparados es «química». Lo gracioso es que ambas sustancias provienen de procesos de fermentación producidos por un hongo y una bacteria respectivamente. Existe mucha gente que manifiesta esta aprensión hacia todo lo que suene o tenga aspecto de «químico» que podríamos denominar genéricamente quimiofobia, que es una forma de tecnofobia. Aquí se incluye la fobia a las radiaciones, ondas y campos electromagnéticos que también son sospechosos de provocar enfermedades que van desde el estrés al cáncer, siempre que sean de origen artificial o tecnológico. La radiación cancerígena más importante, la luz solar, no da miedo a nadie.

La sensibilidad química múltiple es una consecuencia clínica de la quimifobia. Un trastorno provocado por las creencias y los prejuicios del paciente. Este estudio revisa las investigaciones realizadas con 180 personas diagnosticadas con esta supuesta enfermedad, que se compararon con 547 personas control. Los pacientes con sensibilidad química no tenían una mayor capacidad para detectar sustancias químicas en el ambiente que el resto. Si el olor de los productos químicos se enmascaraba con otros olores más fuertes, no se daban cuenta. Los tecnofóbicos suelen fallar siempre en estas pruebas de doble ciego. Se sienten mal cuando creen que están bajo los efectos de una radiación o cuando huelen una sustancia química. Si la radiación o la sustancia están presentes pero se les oculta de alguna manera, no sienten el malestar ni los síntomas de su tratsorno.


La increíble rata topo desnuda

9 diciembre 2019

Rata-topo

Es un roedor sin pelo que vive en galería subterráneas en África oriental. Es increíble por muchas razones:

  • Es el único mamífero que vive en una sociedad organizada alrededor de una reina fértil y una gran cantidad de obreros estériles (de 20 a 300), como las abejas y las hormigas. La reina mantiene estéril al resto de miembros de la colonia mediante una feromona que libera a través de la orina. Cuando la reina muere, la feromona desaparece y eso provoca que las hembras estériles luchen a muerte. La vencedora pasa a ocupar su lugar y será la única que podrá reproducirse.
  • Viven muchos años para ser roedores del tamaño de una rata: más de treinta.
  • Su metabolismo es muy particular. No tienen una temperatura corporal constante y viven mejor a bajas concentraciones de oxígeno. Son adaptaciones a la vida subterránea.
  • No padecen cáncer y son resistentes a la mayoría de productos cancerígenos. Este asunto está siendo intensamente investigado, naturalmente, y se han descubierto varias posibles explicaciones:

Tienen múltiples copias de un gen que detiene el crecimiento celular cuando las células está apretadas.

No tienen células NK, unos linfocitos asesinos especializados en atacar células infectadas y cancerosas. Es decir, las eliminan de otra manera, lo cual hace pensar que podría ser que estas células NK acabasen haciendo más daño que bien. En cualquier caso, tienen un sistema inmunitario atípico que está claro que es más eficaz que el nuestro.

Tienen un ácido hialurónico de elevado peso molecular que tiene una función protectora.

  • Y por último y no menos importante, es la mascota del compañero torpe de Kim Possible (que no recuerdo como se llama), la heroína adolescente que lucha contra supervillanos. Parodiando a tantas mascotas de ficción han ido a elegir un bicho de aspecto repulsivo, pero de biología apasionante. La revista Science la declaró vertebrado del año 2013. Supongo que es importante, aunque no recuerdo cuáles eran los vertebrados de los años anteriores ni posteriores. Lo siento.

Kim-possible


La aspirina no funciona si eres Libra

3 noviembre 2019
El epidemiólogo de la Universidad de Oxford, Richard Peto fue el encargado de publicar los resultados del estudio ISIS-2, una investigación sobre los efectos de la aspirina y la estreptoquinasa en 17.000 pacientes ingresados por infarto. Este señor tuvo que discutir con los revisores de la revista The Lancet en 1988, porque algunos de ellos eran expertos en cardiología, pero no sabían lo suficiente de estadística. Los artículos científicos pasan por lo que se llama una «revisión por pares» en la que varios expertos elegidos por la revista deciden si el artículo merece ser publicado, si necesita modificaciones o si, directamente, se rechaza. Llevados de un exceso de optimismo, algunos supervisores pedían más resultados al estudio ISIS-2. Ya que tenían datos de tantos pacientes (17.000 parecen muchos), querían saber el efecto de la aspirina por edades, según el sexo, en pacientes diabéticos… Richard Peto era consciente de que el estudio tenía el tamaño justo para sacar las conclusiones que habían sacado, pero no más.
Para explicar que analizar grupos pequeños significaba perder fiabilidad en los datos, Peto envió lo que se le pedía y, además, también incluyó un análisis de los resultados según el signo del zodiaco del paciente. Según este análisis, a algunos signos les funcionaba peor la aspirina que a otros. Por ejemplo, no parece recomendable que los libra tomen aspirina para prevenir el infarto. Naturalmente, este resultado es un artefacto. Se debe a que el grupo de estudio es demasiado pequeño. Hace años, hicimos un chiste al respecto. Parece que los supervisores entendieron la broma y The Lancet no publicó los resultados de la aspirina según el sexo, la edad ni según el signo del zodiaco.