Si no entiendes la gráfica, vacuna a tus hijos

7 julio 2015

El desgraciado caso del niño fallecido en Olot de difteria ha puesto contra las cuerdas a los antivacunas. Los padres de la víctima se consideran engañados por los argumentos capciosos de los partidarios de la “libertad de vacunación”. Los antivacunas se declaran inocentes y la mayoría han optado por jurar que ellos nunca se opusieron a la vacunación contra la difteria, sino a otras vacunas, que consideran más dudosas. Otros continúan encastillados en posturas tradicionales, e insisten en hacer creer a quien quiera escucharles que las vacunas no son seguras ni eficaces. Respecto a la seguridad, siempre ha sido uno de los problemas que más ha preocupado a los responsables de la salud pública y es la razón por la que algunas vacunas han sido sustituidas. Pero para mí, lo más llamativo es que argumenten que ni siquiera son eficaces. Resulta difícil exagerar la importancia de este punto porque, si eso es verdad, los responsables de la sanidad pública y hasta los médicos son gente extremadamente perversa. Para poner en duda la eficacia de las vacunas suelen emplear dos argumentos: Uno es confiar en el analfabetismo matemático del lector e intentar hacerle creer que si en un brote de una enfermedad infecciosa el 25% de los contagiados estaban vacunados, eso demuestra que la vacuna no es eficaz. Ya hablamos sobre ello y demostramos que haciendo una cuenta sencilla se comprueba que el argumento es mentira. Y otro de los argumentos, muy utilizado en este caso, es ésta gráfica. Difteria-desde-1940 O esta otra Difteria-desde-1901 Se trata de gráficas sacadas de una publicación de Centro Nacional de Epidemiología del año 2000. Parece que las vacunas llegan después de que la enfermedad ya haya remitido, pero NO ES CIERTO. Las condiciones de higiene habían mejorado el panorama a finales de los años 20, pero no se conseguía bajar de las 1000 defunciones anuales. La enfermedad vuelve con fuerza alrededor de 1940 debido a las duras condiciones de la posguerra, la mala alimentación y los movimientos de población durante el conflicto. En el texto del Centro Nacional se explica que es a partir del 45 cuando los niños empiezan a ser vacunados pero no sale en la gráfica porque no hay datos cuantitativos, eso no quiere decir que no se vacunase, sino que no se puede poner un % concreto en la gráfica.  La DTP es la vacuna más moderna (difteria tétanos y tosferina). Ocurre lo mismo con la gráfica de la polio en el mismo documento. No existen cifras concretas del 1964 al 81, pero hubo campañas de vacunación y eran masivas. Afortunadamente, se acordaron de ponerlo en la gráfica (VPO y una flechita). Polio-desde-1949 Los antivacunas prefieren creer que si no hay datos significa que no se estaba vacunando. Según ellos, solo se vacunaban los niños ricos cuyos padres podían pagárselo. Pero eso también es falso. Había mucha gente de pocos recursos que se rascaba el bosillo y las compraba, porque las vacunas tenían un gran prestigio. Todavía no habían sufrido los ataques demagógicos de nuestra época. Además, existían instituciones benéficas y una incipiente sanidad pública que vacunaban a los sectores empobrecidos porque, precisamente, es lo más eficaz para atacar los focos en los que la enfermedad puede hacerse endémica. Eso es lo que se hizo con la polio y se puede comprobar que resultó muy eficaz aún con bajas coberturas. Aquí tenemos una gráfica parecida, pero que está construida con más datos. Es la cobertura de la vacunación contra el sarampión (del mismo documento). Sarampion-desde-1940 El porcentaje de vacunados es la línea azul y, como puede verse, sigue una evolución ascendente paulatina. No se pasa de vacunación cero a cobertura total de un año para otro. Con el sarampión se tardó seis años en alcanzar una cobertura del 80%, y eso en un período de bonanza económica comparándolo con la década de los 40. A mí lo que me desasosiega de todo este asunto es la mala fe con la que los antivacunas o los “críticos con las vacunas” o como se quieran llamar, construyen todas esas argumentaciones. Su objetivo es sembrar la duda y el miedo entre los padres para que no vacunen a sus hijos, aunque sea engañándolos. ¿Por qué?


1 julio 2015


Buba-y-kiki-2


Comer cerebros no sirve para aprender

9 abril 2015

Cerebro

L´Express,París, sin fecha.

Hace dos meses un neurobiólogo sueco, Holger Hyden, de la universidad de Göteborg, presentó a los especialistas más destacados del mundo, reunidos en San Francisco, sus teorías sobre la naturaleza química de los procesos mentales (…)

Cada molécula particular de ácido ribonucleico (RNA) corresponde a una proteína bien definida, a la manera como una llave se adapta exactamente a una cerradura.  Los ácidos nucleicos dictan a la neurona la forma de la molécula de proteína que va a formar.  Esas moléculas son, según los investigadores suecos, la traducción química de los pensamientos.

La memoria correspondería, pues, a la ordenación de las moléculas de ácidos nucleicos en el cerebro, que desempeñan el papel de las tarjetas perforadas en las computadoras modernas. 

Rayuela. Capítulo 62. Julio Cortázar (1968)

Cortázar recoge en esta cita una de tantas noticias que, desde las investigaciones de Cajal, revolucionaban la imagen de nuestra propia mente cada cierto tiempo. También Isaac Asimov lo recoge en un ensayo: “¡No me olvide!“. Eso me ha puesto tras la pista del neurólogo sueco Holger Hyden, que podría ser uno de esos científico “disidentes”, tan queridos por el mundo magufo. Buscado alguno de los artículos de Hyden he encontrado varios:

Hyden, H., & Egyhazi, E. (1962). Nuclear RNA changes of nerve cells during a learning experiment in rats. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America , 48(8), 1366.

En él propone un almacenamiento intracelular de la información, de manera que el aprendizaje consiste en la producción y almacenamiento de proteínas específicas. La observación de que en las neuronas implicadas en una experiencia de aprendizaje sintetizan más ARN le llevó a pensar eso, que la información se almacenaba en esas moléculas como si se escribiera en un libro. Pero el incremento en la síntesis de proteínas específicas puede tener otras explicaciones no tan revolucionarias. Puede ser simplemente que tengan más actividad.

En un siguiente artículo, da un paso más allá suponiendo que había encontrado la prueba de la transferencia de habilidades a través del ARN.

Hyden, H., & Egyhazi, E. (1964). Changes in RNA content and base composition in cortical neurons of rats in a learning experiment involving transfer of handedness. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America , 52(4), 1030.

Hyden  estudió  la síntesis de ARN (la molécula que copia el código genético) en las células cerebrales de ratas obligadas a aprender algunas habilidades, y comprobó que la producción de esta molécula se incrementaba. Supuso que eso se debía a la formación de proteínas con un papel importante en la memoria. De ahí pasó a suponer que la información que las ratas aprendían se almacenaba codificada en esas proteínas. El precursor de la idea fue Mc Connell, el 1961, que sometió planarias a un rayo de luz y después a un shock eléctrico para crearles un reflejo condicionado. Troceó a estas planarias y se las dió de alimento a otras planarias no condicionadas, que desarrollaron el reflejo más rápido. Fjerdingstad en 1965  y Ungar en 1970 trabajaron con ratas, a las que inyectaban extractos cerebrales de otras ratas que habían sido sometidas a algún tipo de condicionamiento o aprendizaje.

Años más tarde se encontró que la memoria a corto plazo, en la que está implicada la corteza del hipocampo, podía ser bloqueada mediante un inhibidor de la síntesis de proteínas. La grave consecuencia de este problema en humanos es el olvido de lo que se ha hecho a los pocos minutos de haber sucedido. Una persona que lo padeciera viviría en un presente continuo.

Todas estas experiencias sirvieron para encontrara algunas moléculas con efectos sobre el cerebro, como la hormona vasopresina, pero en ningún caso se demostró que se codifiquen o almacenen recuerdos en forma de proteínas o ARN. Hoy sabemos que los recuerdos se almacenan en circuitos de neuronas, caminos facilitados para el impulso nervioso, que se potencian con el uso y se debilitan con el desuso.

Pero la historia de la ciencia se escribe también a base de pasos en falso. En cualquier caso, el balance del trabajo de Hyden es positivo. A diferencia de otros “disidentes” no se empecinó en su hipótesis, no fabricó pruebas falsas y su trabajo daría pie a un estudio más amplio de las hormonas en el cerebro.


5 tonterías que se dicen sobre Mercator

6 marzo 2015

Ayer Google celebraba el 503 aniversario de Mercator. Supongo que el 500 se les pasó, como a mí. En el ABC encargan el artículo al becario de turno que, haciendo una búsqueda rápida en internet, encuentra suficiente material para construir unas cuantas frases entre alarmantes y desconcertantes, ideales para titulares:

¿Y si España no está donde marcan los mapas? Dios mío, igual estamos en África y nadie nos ha informado.

El legado de Mercator está en entredicho. Efectivamente, gracias a los malos periodistas, personas que no saben qué es una proyección ahora creen que hay algo perverso en todo este asunto, aunque siguen sin saber qué es una proyección.

Los países no están donde creemos que están. Europa y Norteamérica deberían estar mucho más al norte. Eso les sucede a las personas que no son capaces de identificar la línea del ecuador, que suele salir más gruesa. Parece que Mercator y sus secuaces fueron empujando a los países del sur hacia abajo para demostrar la superioridad occidental.

El mapa de Mercator sigue siendo el más popular (…) porque calcula bien las distancias en los rumbos de Europa hacia América. ¡Qué mal explicado! Las distancias no, lo que se obtiene de un Mercator son los rumbos, el ángulo con respecto al norte verdadero. Las distancias deben corregirse, porque precisamente parecen mucho mayores cuanto más nos acercamos a los polos. ¿Y por qué dice sólo de Europa a América? ¿para otros rumbos no?

En otros medios encontramos un poco más de lo mismo:

Un mapamundi al servicio del imperialismo. Es una proyección que sirve para navegar (ya lo explicamos extensamente aquí), pero hay quien cree que si los africanos y los indios miran mucho este mapa, se sienten inferiores y se rinden. Curiosamente, los australianos y los neozelandeses no. Por otra parte, tampoco se explica cómo es que también la utilizaron los comunistas:

Los comunistas también usaban la proyección Mercator

-Y por último la fastidiosa mención al mapamundi Peters (que no proyección), como la visión real, justa y solidaria del mundo. Se olvidan de explicar que es la única “proyección” sujeta a derechos de autor y que es completamente eurocentrista porque condena a los ciudadanos del tercer mundo a ver sus países deformados, estirados como si fueran de chicle.

Pero este curioso asunto de los mapamundis y nuestra visión del mundo, polémica en su momento, es un ejemplo de cómo el mito posmoderno de la perversidad de la ciencia ha calado entre la intelectualidad. Parece que en ciertos círculos universitarios y periodísticos siempre se está a la espera que alguien diga:”¡los científicos nos han estado engañando todo este tiempo!”. Sea quien sea el que denuncie el supuesto engaño, sabe que va a contar con un coro entusiasta entre aquellos que no saben resolver una ecuación de segundo grado. El resultado final suele ser el ridículo.


Ácido lisérgico

25 enero 2015

Ante-el-bosco


¿Entiendes esta etiqueta?

20 enero 2015

Cereales

Leyendo lo que pone en la esquina de un paquete de cereales, ¿cuánto azúcar diríais que tienen? ¿mucho o poco?

Las personas que me han respondido creen que los cereales tienen un 7% de azúcar. Está bien, ¿no?. No parece demasiado azúcar para un alimento que se supone que tiene que aportar energía en el desayuno. Ciertamente, no es un estudio muy grande (N=2), pero os animo a que hagáis la misma pregunta y me comuniquéis los resultados.

Pues no es así en absoluto. Nada de un 7%. Si leéis la información oculta en la letra pequeña del lateral del envase podréis comprobar que los cereales tienen un 20% de azúcar. Lo que el fabricante entiende por una ración (30 g) tiene 6 g de azúcar. Eso es más del 20% de la cantidad diaria de azúcar añadido que recomienda la OMS para un adulto. Pero es que, además, lo que Kellogs entiende por ración es muy poco, aproximadamente la mitad de lo que cabe en un tazón normal. Vamos, que mis hijos se toman cada mañana más del 50% del azúcar añadido que recomienda la OMS sólo en el desayuno.

El 7% que se ve en el frontal del paquete en realidad es el porcentaje que supone una “ración” (30 g) respecto a la ingesta diaria total recomendable para un adulto que practique bastante actividad física. Si yo fuera mal pensado diría que están fomentando el error con una información tan mal explicada.

Cómo la industria alimentaria ha conseguido esta permisividad escandalosa en un país castigado por la obesidad infantil podéis leerlo aquí. Encontraréis una historia de villanos que intentan hacer pasar por ciencia lo que no lo es. Y entre los héroes que defienden nuestra salud contra presiones y artimañas sucias encontramos, nuevamente, a la Organización Mundial de la Salud.


Medicina alternativa y dinero tradicional

15 diciembre 2014

 

 

Me envía un corresponsal este link al discurso del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, con motivo de la inauguración de un hospital homeopático. Pagado con dinero público. El discurso es aburridísimo. Lo único que llama la atención es que menciona el intrigante detalle de que el hospital tiene ¡quirófanos! Solo espero por el bien de los mexicanos, que la anestesia no sea homeopática también.

Lo que también resulta sangrante es que la financiación sea con cargo al erario público. El dinero es lo único real en este asunto, porque los partidarios de lo alternativo prefieren el dinero contante y sonante. Hubiera bastado que pusieran una factura impagada en un sobre, que lo hubieran metido en otro sobre vacío y éste en otro y así unas miles de veces. El sobre resultante puede ingresarse en un banco con la certeza de que no puede haber mejor aval para respaldar cualquier empréstito.


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